¿Por qué este título para este blog? Pues muy simple: un gusano se pasa toda su vida haciendo el capullo. Y eso es, grosso modo, lo que vengo haciendo yo: El capullo. Me explicaré en breve.
Antes, una pequeña descripción de mi persona. Y antes de eso, una aclaración: Mantendré oculto mi nombre por eso de que no quiero que me identifiquen por la calle como el Sr Capullo, y también mantendré oculto los nombres de las personas que desfilarán por esta mi historia de capullez. Incluso mantendré en el anonimato algunos lugares para no centrar la historia demasiado en un ámbito geográfico. Hay que quedarse con la esencia nada más. El quien, el donde y el cuando carecen en su mayoría de importancia.
Yo soy un tipo normal. Ni alto, ni bajo. Ni guapo ni feo. Ni gordo ni flaco. Ni listo ni tonto. Un tipo del montón. Del montón de los tipos normales. Si cogieran a alguien al azar como representativo de los tipos normales, me cogerían a mí. Seguro. Todo el mundo tiene un amigo que se me parece. Pero no me interpretéis mal. El hecho de ser un tipo del montón no me convierte en un ser anodino y gris. Es sólo que siempre hay a mí alrededor alguien más alto, más guapo, más inteligente y más gracioso que yo. A veces incluso son el mismo. Y, claro, así pasa… que me cuenta mucho trabajo llamar la atención del bello sexo. Sí amigos… las mujeres.
¿A caso pensaban que esto trataba de otra cosa? Seamos sinceros… la política, la ecología, la religión… todo importa una mierda en el mundo real. Lo que de verdad importa es nuestra relación con el otro sexo y, llevado al extremo, nuestra capacidad para pasar nuestros genes a la siguiente generación…
Hasta el momento tenemos un personaje, yo, al que hemos presentado. Y nuestro personaje, yo, tiene una cualidad, es un capullo. Y tenemos un objetivo, las mujeres, que son las que hacen que el personaje, o sea: yo, haga el capullo. Así que tenemos todos los ingredientes para hacer una historia. Y toda historia tiene un desencadenante. El de mi historia ha ocurrido precisamente esta mañana…
Pero el comienzo de la historia empezó hace ya algunos meses. No, no teman, no la voy a contar entera. Ni siquiera voy a hacer un gran resumen. Básicamente la cosa es la siguiente: apareció una mujer, una bella mujer, sureña y morena, graciosa, alegre y, la verdad, una preciosidad de sugerentes formas femeninas… ya me entienden. Imposible no fijarse en alguien así. Esta mujer, a la que llamaré Huracán, me fascinó desde el primer día y, todo hay que decirlo, me pareció una buena forma de salir del montón de los normales y pasar a la pequeña acumulación, apenas un montoncito, de los guays. Poco a poco conseguí llamar su atención, incluso conseguí su teléfono y, en un momento de fortuna, hasta conseguí quedar con ella para ir al cine.
Las cosas iban modestamente viento en popa a toda vela. Vale que el viento que empuja mis velas es nada más que una ligera brisa. Vale, está bien, a este ritmo será mía en 20 años… pero algo es algo… ¿No?
Así que esta morenaza, Huracán, con la que tengo un trato continuado y a la que suelo ver, a veces incluso a solas, me ha llamado esta mañana.
Serian las 12 del medio día y la llamada me ha sorprendido. No suele llamarme normalmente a esas horas y, si lo hace, suele ser desde el teléfono del trabajo. Así que he supuesto que algo importante querría decirme.
- Adivina quien me ha invitado a cenar.- Me soltó antes del buenos días.
-Pues no se… – dije, más mosqueado que un pavo en Nochebuena – ¿Leonado Dicaprio?
-No, hombre, que no me gusta. ¿Te rindes?
-Pues sí…
-¡El camarero guapo!.- Sentenció.
-Pues me alegro.- Dije sin alegrarme en absoluto. Recordaba un camarero al que ella llamaba “El camarero guapo”, de una de las veces que salimos. Camarero que, desde mi punto de vista, no era tan guapo o, al menos, yo deseaba que no lo fuera.
-¿No es sorprendente? – Me dijo, sin yo saber a qué se refería con lo de sorprendente, si al hecho de que el camarero le dijera algo o al hecho de que me lo estuviera contando.
Un par de minutos después corté la conversación. Obviamente no había mucho que sacar de ahí y, la verdad, nada más que añadir sin que pareciera una operación de torpedeo a la línea de flotación del camarero guapo. Pasaba de quedarme en evidencia… No he podido evitar pensar que, durante estos meses, he estado haciendo el capullo… de ahí el título del Blog.
Siguiente entrega de la historia: Para conseguir el premio hay que sudar






¡Muy divertido el post, Sr. Capullo…! Pues estaré atenta a la continuación del comienzo de la historia, ya que el principio de la historia me ha gustado. Besos y espero seguir leyendo la historia del gusano de seda que era un capullo (sin acritud y desde el cariño te lo digo…)
Besos
Gracias por tus halagos. Me alegra que te haya parecido gracioso el texto… al menos hay que tomárselo con humor.
Besos también para ti.
He empezado a leer tu historia. Empecé por el final, por tu aniversario, y he terminado aquí… Tengo un nudo en el estómago. Para mi suerte y tu desgracia parece que va a ser larga. Pero siempre queda la esperanza del final feliz…. te sigo. ¡Suerte!
Gracias… pat-lv, y ánimo (Leí tu último artículo Cuesta arriba).
Generalmente los autenticos capullos no reconocen que lo son, por lo que deduzco, además de por tus buenos escritos , que lo de capullo es solo un disfraz. Un saludo
O quizá, Belizondo, el saber que soy todo un capullo, pero no poder hacer nada para evitarlo, me convierte en un capullo mayor… ¿No?
Muchas gracias por lo de buenos escritos.
Pero ésta de qué va???
lo mismo quería hacerse la dura…
aich! que intriga!
Por cierto, a mí también me encanta como escribes.
Hola, he llegado a tu blog pues supongo que como se llega a todos, y jo, empezé a leer por tus últimos post, y me ha enganchado tanto que me he venido al principio. Me encanta como escribes.
Bueeeeeeeno, habría que ver quien es de verdad el capullo o la capulla…. porque somos especialistas en fijarnos en los que están más lejos de nosotros, y hay muchas veces que la felicidad, está pegaito a uno mismo…
¿que hecho supuesto el comienzo de la Historia?
El comienzo de la historia es cuando conozco a Huracán hace más de un año. El inicio de la historia es cuando Huracán me llama para decirme que está contenta porque ha conocido al "Camarero Guapo"
Muy obediente he empezado por el principio. Me queda un montón por leer. Y esto de haber llegado tarde tiene su ventaja. Si me pica demasiado la curiosidad salto unos cuantos posts y abrevio. Pero… no tengo intención de hacerlo. Estoy disfrutando el viaje. Encantada de conocerle, Sr. Capullo.