Bajando por la montaña rusa
21/08/2007 por Sr. Capullo
Continúo con la historia.
Cometí dos errores la noche del sábado. El primero, obviamente, dejar que Huracán se fuera del coche sin haberle comido los morros. Y, el segundo, fue no apagar el móvil. Porque como que no mola mucho lo de despertarse con la música de Expediente X apenas unas horas después de haber conseguido cerrar el ojo.
Debía de ser mediodía a juzgar por la luz que entraba por la ventana, pero yo tenía la sensación de que eran las siete de la mañana, por lo menos. El caso es que, por la musiquilla del móvil, era Huracán. Pero no la Huracán de la noche, segura, preciosa y divertida… no. Era la Huracán llorosa y gimoteante del viernes. Estuvimos como media hora al teléfono, pero la conversación se podría resumir en:
- Jooo. Echo mucho de menos al Policía.- Lloros – Quiero ver al Policía.- Y más lloros – Voy a llamar al Policía.
El caso es que, con la práctica que tengo en estas lides, conseguí tranquilizarla y dejó de llorar. Y por el momento dejó de querer llamar al Policía. Quedamos para después de comer (cosa que agradecí, porque pude dormir otro poco más). Y, a eso de las 4, estaba (de nuevo) en su casa. La de kilómetros que me habría evitado de haberme quedado por la noche. En fin.
Esta vez no abrió la Huracán magnífica y espectacular de la noche anterior. Volvió a abrir la Huracán con gafas del viernes. Guapa, porque Huracán es muy guapa, pero ojerosa. Y tenía señales evidentes de haber estado llorando un buen rato antes de que yo llegara. De hecho, no estaba preparada para salir, sino que llevaba la camiseta de tirantes y el pantaloncito corto de estar por casa.
Me contó que había tenido muchas ganas de llamar al Policía. Y que se había resistido. Decidió que debía borrar el número del móvil. Luego se había arrepentido y había removido Roma con Santiago hasta que encontró un papel en el que recordaba haberlo apuntado semanas atrás. Me enseñó el papel, arrugado con un número garabateado en él. Pero no quería volver a meterlo en el móvil, no fueran a darle ganas de llamar otra vez.
- Pues rompe el papel y no habrá posibilidad de llamar… ¿no te parece?
- No… ¿Y si me llama, pero estoy fuera de cobertura? ¿Cómo sabré que me ha llamado?
- No te va a llamar. Ahora, por las horas que son, él está echándose la siesta con su novia… fijo – Lo sé. Es cruel decirle que estaba acostado con otra, pero creo que estas cosas, cuanto antes las piense, mejor…
- Su novia… esa puritana. Me dijo el Policía que yo le había hecho cosas que su novia no quería hacerle – comentario que, como comprenderéis, llamó mi atención. De todas maneras volví a ser muy duro con ella.
- Me temo que tan buena no eres… si él ha preferido volver con su puritana novia que quedarse con la fogosa Huracán… ¿No te parece?
- Ha sido por el trabajo…
- Ya… eso va a ser. Podemos hacer una cosa… Tú me das el papel, y yo te lo guardo. Así controlamos las ganas de llamar y, si fuera muy necesario, puedes pedírmelo.
Pero no quiso. La verdad es que esta chica parecía estar loca perdida… estando allí, de pie en el salón, tenía la sensación de que la Huracán de la noche anterior debía de ser una mujer diferente. Yo en mis debacles amorosos tengo un perfil más plano… hundido y punto. Pero sin estos subidones y depresiones tan acusados… y lo peor es que son por un rollito de dos semanas…
La convencí para que saliéramos al parque al lado de su casa a dar un paseo y que nos diera un poco el aire. No estaba haciendo precisamente una tarde calurosa, así que caminar un poco debajo de los árboles podría estar bien. Antes de eso, Huracán, que es una chica muy limpia, necesitaba meterse en la ducha… con todo lo que ello conlleva… así que me preparé de nuevo para una hora de lectura de la revista para mujeres de hoy… pero a los 5 minutos escuché sollozos apagados desde su habitación. Obviamente me preocupé un poco…
En la habitación, junto a la cama, estaba Huracán de pie, llorando a lágrima tendida y gimoteando… nuevamente. y cuando me vio, sólo se le ocurrió taparse la cara con unas bragas limpias que tenía en la mano… la escena era muy cómica (seguramente nos reiremos de ello al contárselo a nuestros nietos), pero lo cierto es que estaba llorando. Me acerqué, le quité las bragas de la cara (esta frase habría sonado mejor de otra manera), y la abracé, meciéndola un poco.
- Todo se arreglará… ya lo verás. – Le susurré al oído. Y siguió llorando un rato.
Después de ducharse y secarse, terminó de arreglarse en el salón. Descubrí el secreto de su impecable flequillo y porqué los rizos le caen distraídamente sobre los hombros… todo lleva un proceso que no deja nada al azar precisamente… son años de práctica, parece. También vi como se pintaba los ojos, los labios, se daba el colorete… a pesar de insistirle que con la cara lavada está estupenda. Pero así es Huracán… hundida en la miseria, pero divina de la muerte.
Durante el paseo hablamos sobre muchas cosas, pero principalmente del Policía. Yo intentaba hacerle ver que quizá no era tan bueno como ella pensaba y que, si había engañado a su chica, ¿Quién le decía que no la engañaría a ella también? Eso sí… la charla no fue constante. El tono de “Losing my religión” de su móvil sonó en repetidas ocasiones. Quitando una de ellas, que la que llamaba era la mejor amiga de Huracán, el resto eran llamadas de varones. Y creo que varones con malvadas intenciones…
Después fuimos a tomar algo a una terraza… luego a cenar a un bar cercano y, por último, otro paseo por el parque. Pero como al día siguiente ella tenía que madrugar mucho, nos despedimos relativamente pronto… otra vez en la puerta de su casa. No hablamos de quedar ni nada… pero al final quedamos.
Pero esa historia tendrá que ser contada mañana…





qué bonito. yo por ahora prefiero sinceramente que sigas sufriendo por amor. tienes una forma de contarlo todo tan graciosa que hijo, sigue soltero hasta que nos aburramos del blog. perdona por decírtelo así tan duramente. un beso y ánimo. ( o me equivoco y te hizo lo que le hacía al policía???)
Clotilde… espero poder llevarte la contraria… pronto. No, no me ha hecho lo que le hizo al Policía (que, por cierto, no sé que sería y no quise preguntar). De habérmelo hecho habría pasado de este capítulo directamente a las escenas tórridas en el dormitorio.
Por cierto… queda pendiente que me presentes a tu amiga Jacqueline…
Estoy con cloti, me gustaría que fuera la historia interminable, jaja, porque lo cuentas muy bien. Aunque bueno, simpatizando con “el problema”, también espero que la cosa acabe como tú desees. De momento creo que vas gananado tú, ya nos contarás más…
PD: Jacqueline? ¡hay!, que tengo que pasar por tu blog Cloti!
Saludos!
Hombre… Victor. Infinitamente… déjame que tenga una alegría de vez en cuando…
Y sí, deberías pasarte por el Blog de Clotilde… la historia de Jacqueline con el soltero de oro te gustará…
Teoría:
Después de toda una tarde de trabajo de agosto leyendo tu blog, tengo que decir, Sr. Capullo, que eres un capullo.
Adoro tu blog y me ha encantado lo que cuentas y como lo cuentas, pero… ¿de veras te está pasando y te ha pasado lo que dices? No estoy de acuerdo en que un capullo nace, sino que a una persona le pasa una capullada, y entonces le pasa otra. Y entonces piensa que es un capullo y que la capullada le ha pasado porque ha nacido capullo. NO. El proceso se invierte, y esa inversión comienza justo en el preciso instante de que te convences de que no has nacido capullo! Sólo te estás comportando como el capullo que crees que eres.
Siento ser tan directa en mi primer comentario, pero creo firmemente en actitudes firmes. Yo soy una persona como tu. Yo soy del monton. Yo soy normal. Pero no me considero así, y voy por la vida como Huracán, sin ser guapa, lo que realmente es todo un éxito, ahora que lo pienso. Porque creerse guapa siendo guapa es muy fácil. Lo jodido es ser arrasadora cuando viendo una foto podrías pensar sin ningún miedo a equivocarte que he pasado por la vida sin pena ni gloria.
Corolario:
Arréglate (miserable pero siempre divino de la muerte, aplícate el cuento), y haz lo que te pida el cuerpo, y no digo ponte una máscara de tipo duro (comparto todo lo que te ha sugerido Clotilde, menos eso), sino sé un tipo duro! No un macarra con tatuajes y piercings, de esos está el mundo lleno, por desgracia, sino un chico que sabe lo que vale, lo que le gusta y sobre todo, lo que quiere, y consíguelo. ¡A por todas!
Si te has leído todas las entradas con sus respectivos comentarios… joder… tiene mérito, porque no soy lo que se dice escueto. Así que no puedo dejar de darte las gracias por ello.
Respondiendo a tu pregunta: todo lo que cuento me ha pasado. Es triste, lo sé, pero cierto. Aunque después de años haciendo el capullo, ya me lo tomo hasta con sentido del humor. Me gusta eso que has dicho: "Sólo te estás comportando como el capullo que crees que eres". Posiblemente tengas razón… pero estarás de acuerdo conmigo que una tendencia de años es difícil de corregir.
Desde luego sé que no quiero hacer más el capullo. Y trabajaré en ello (aunque Huracán está poniéndome las cosas difíciles). Muchas gracias por tus palabras.
Pues si que eres un capullo, pero por tenernos pendientes de tu historia y dejarnos siempre con la intriga de lo que pasará después! Me estoy estresando, ya no me quedan uñas, Huracán se va a convertir en ciclón y va a arrasar toooodo tyu cuerpo….
Me encanta! Que bien relatas!
Como es agosto, en el trabajo no hay mucho que hacer y me acabo de leer toda tu historia, ahora voy a estar pendiente de tus escritos ya que estoy enganchada a tu vida!
En cuanto sacas el libro, lo compro! Y casi que puedes hacer una telenovela
!! jeje
Hasta muy pronto
Bueno… ya me he puesto al día. Por alguna extraña razón desapareció el comentario en el que aseguraba que Huracán te llamaba porque tenía problemas con Policia: siento comprobar que estaba en lo cierto pero estaba tan claro…
Contigo tengo un dilema: me gusta tanto como cuentas tus peripecias que por mí podrías estar hasta el fin de los tiempos persiguiendo a mujeres inalcanzables, pero por otro lado me da rabia ver como gastas tiempo, esfuerzo y sentimientos en amar a alguien que solo te quiere como amigo.
Sea lo que sea lo que hagas vas a seguir arrancándome sonrisas así que yo te seguiré leyendo
Un saludo
Esperaba poder tener listo lo que pasó el lunes en la hora de la comida… pero no he comido todavía y ando un poco liado. Así que mañana… de verdad que sí (pero lo haré resumido, junto a lo que pasó ayer).
Julie, te digo lo mismo que a Angela… creo que tiene mucho mérito leerlo todo del tirón (porque breve no soy, la verdad). Gracias por la idea del libro… a lo mejor no consigo a Huracán, pero si me lo publican… eso que me llevo. Y lo de la telenovela… me he reído un montón… en lugar de "Yo soy Bea", "El Señor Capullo".
Kovalam90, no he leído ese comentario… pero te habría dado la razón. Siempre me dio esa sensación. Te digo lo que a Victor: una alegría de vez en cuando tampoco me vendría mal… pero gracias.
Estoy de acuerdo con los comentarios de que nos gustaría que consiguieses de una vez a Huracán… pero nos gusta tanto cómo cuentas la historia que hay una pequeña parte de mí que no te quiere desear mucha suerte con ella.
Por cierto… ¿cómo sigue la historia?
Muchos besos
yo creo que publicar novela o hacer fotonovela te tendría a Lentillas y a Huracán en tu puerta a la orden de Ya. No hay nada como el éxito para tener moscardones por todos lados…. aunque sean moscas encantadoras….
Pues chico, si tiene tantas llamadas de varones y está contigo… lo siento, pero date por jodido… tiene que pasar una catastrofe para que se fije en ti…
(no lo digo por joder, lo digo porque te está utilizando de amigo peluche… y te digo por experiencia, que se les quiere mucho, se les adora… pero no es amor :(. Lo siento)