Esto está siendo muy complicado. Parece que todo el mundo ha venido con ganas de las vacaciones y no tengo tiempo para nada… por suerte Huracán se va hoy a su tierra por unos días (son las fiestas populares, parece), y voy a tener algo de tiempo libre por las tardes…
A ver. Resumiendo un poco, Huracán está a ratos eufórica y a ratos hundida. Eso es bastante normal, al menos las fuentes de prestigio consultadas así lo afirman. Pero yo estoy un poco perdido (y agotado). Se me ocurrió la genial idea de decirle que, cuando le entraran ganas de llamar al Policía, me llamara a mí. Y me ha estado llamando como una loca a casi cualquier hora del día y de la noche. Podríamos dividir todas las llamadas en dos clases.
Clase 1. Huracán eufórica.
- Hola. Otra vez.
- ¿Sabes lo que te digo?
- Me imagino… pero, dime.
- Que le den por culo al policía. Yo soy mucha tía para él. Que se quede con su mierda de novia… – Y cosas por el estilo.
Clase 2. Huracán hundida.
- Echo de menos al policía…
- Hola. Como te he dicho antes… no pienses más en él, mujer…
- Pero es que echo de menos al policía…
- Se te pasará… – Y otros 20 o 30 más “Echo de menos al policía”.
Esto sería divertido si no fuera porque el teléfono suena a cualquier hora. Y, cualquier hora, puede ser las tres de la mañana, por ejemplo. A esas horas siempre llama la Huracán hundida, curiosamente.
El lunes podríamos resumirlo como el día que fuimos a un concierto de música clásica (una especie de Greatest Hits de Mozart), pero no pillamos entradas (no sabía que hubiera tanta gente aficionada a la música clásica en pleno agosto). Y pasamos la tarde buscando una cafetería en la que pusieran una determinada tarta de chocolate, con trocitos de chocolate, y con chocolate encima. Así que, básicamente, entrábamos en una cafetería, pedíamos que nos enseñaran las tartas y, si no le gustaba la tarta en cuestión, nos marchábamos a la siguiente. Al final no le gustó ninguna y terminamos cenando unas tostas cerca de su casa. Por supuesto, hablamos y hablamos y, de vez en cuando, echaba alguna lágrima. Pero en general la cosa fue bien y yo la vi bastante mejor que el domingo.
El martes empezó tranquilo. Huracán no dio señales de vida en toda la mañana hasta que, poco después de comer, me llamó llorando desconsoladamente. Resulta que el Policía la había llamado: quería saber qué tal estaba ella, porque hacía más de una semana que no hablaban. Él le dijo que podían quedar como amigos, que la echaba de menos y que se acordaba mucho de ella.
- ¿Crees que quiere volver?- Me preguntó entre lágrimas.
- Si y no. No quiere volver, porque él tiene su puesto en la policía, su casa y su novia allí y, perdona que sea tan franco, no creo que seas tan buena en la cama como para dejar todo eso atrás…
- ¿Pero entonces?
- Quiere tenerte aquí… para lo que pueda pasar… por si viene a dar un curso… o a pasar un fin de semana. No está mal eso de venir con el polvo asegurado… ¿No crees?
La verdad es que me parecía un juicio demasiado a la ligera sin conocer al Policía… pero, por otro lado, me parecía muy lógico. He conocido a muchos tipos como él, en mi larga y exitosa carrera como amigo…
De todas maneras, y a efectos personales, las continuas llamadas de teléfono no me estaban dejando demasiado bien de cara a mis compañeros y, sobre todo, a mi jefe. Poco después de esa llamada tuve una charla con él al respecto… de la que salí bien librado, por los pelos.
Nos volvimos a ver después del trabajo y no hicimos nada especial. Otra vuelta por el parque y su estanque charlando. Ella hacía mucho hincapié en que si quedaban como amigos a lo mejor él se daría cuenta del error que había cometido… etc, así que le conté mi experiencia al respecto: la historia de Morcillita y de cómo habíamos quedado como amigos. No sé si la convencí, pero al menos, conseguí que se riera con algunas anécdotas…
Prueba de que no la convencí fue la llamada que tuve el miércoles. Había quedado para unas cañas con el bueno de Almanzor. Le quería poner al día de los últimos acontecimientos acaecidos durante los últimos cinco trepidantes días cuando, en mitad de la segunda caña, me llamó Huracán.
- Le he mandado un mensaje.
- ¿Al policía?
- Sí.
- ¿Pero no habíamos quedado en que pasarías de él?
- Le he dicho que si me quiere, tiene que venir ahora mismo.
- ¿Ahora?
- Si
- ¿Desde allí?
- Si.
- Pues prepárate a esperar… porque es una tirada en coche. Eso si viene…
- Le he dicho que si no viene, no quiero saber nada más de él. Ni una llamada, ni un SMS, ni nada. Nunca más…
- Desde luego, un comportamiento maduro y, sobre todo, muy equilibrado… espero por tu bien que no haya visto “Atracción fatal”, porque si la ha visto, estará acojonado…
- ¿Por qué?
- Porque él sólo quería pasarlo bien, sexo sin nada de complicaciones, y ahora se da cuenta de que ha estado acostándose con una mujer claramente desquilibrada… ¿Quién le dice que no aparecerás por su casa, cuchillo en mano? – Para ser improvisado la cosa no me quedó mal. Almanzor estaba alucinando con la escena. Huracán comenzó a llorar otra vez.
- Espera… que voy a verte. En 20 minutos estoy en tu casa…
Y Almanzor se sumó a esa lista de amigos a los que dejo colgados por rescatar a una dama en apuros. Este, por lo menos, bebió gratis un par de cañas… porque le invité, claro. También lo entendió.
Por suerte Huracán estaba más tranquila. La tontería del mensaje valió para que pudiera convencerla de deshacerse del número de teléfono del Policía. Lo borró del móvil. Borró los mensajes y, por último, quemamos el papelito con el número (una cerilla y al retrete). Por supuesto que no se me ocurrió mencionar que el teléfono está la mar de apuntado en la facturas del móvil… ese detalle sin importancia podría echar por tierra la operación y, por suerte, Huracán no pensó en ello.
Todo el rato que estuve en su casa recé para que el Policía no pareciera… y no apareció.
Hoy se va a su tierra, y no volverá hasta el domingo. Allí está su mejor amiga y podrá desahogarse a conciencia. Yo, por mi parte, pretendo descansar un poco.







Eso de ser un amigo-hombro está muy bien, pero ella no sabe que tu buscas un poco más?
Bueno, sigo pensando que del amigo-hombro al amor, hay un camino no muy largo. Las cosas no son fáciles, pero luego seguro que tendrán su recompensa
Ánimo, y desacansa estos días.
"Señor Capullo": De verdad, nos estas metiendo a todos los que te seguimos un "culebrón" que no hay Dios que lo aguante.
De verdad que lo siento, pues estaba cogiendo cariño a tu historia.
¡Paso de "culebrones"!.
Gracias por el comentario. La verdad es que lo de Israel es mucha tela. Lo que sufrieron en la Segunda Guerra Mundial y lo que hacen ahora con los palestinos no es de recibo.
Lo de Mr Bush….lo lleva en la sangre.
Voy a buscar el libro del que me hablas. Gracias
Saludos
No Victor, no le he dicho nada. Ten en cuenta que con la sombra del Policía siempre en las conversación, es muy complicado sacar el tema… a ver si viene más calmada de las mini vacaciones.
Hombre, amigo Blas, ya me gustaría a mí que fuera un culebrón… porque el prota, o sea: yo, al final se queda con la chica… (vale, después de 800 capítulos y dando más vueltas que una peonza). Pero es lo que me ha pasado estos días. Créeme que estoy del Señor Policía hasta las mismísimas narices.
Capullo… ¿tú donde tienes puestos los límites? Diste la mano y te han cogido hasta la yugular. Y las mujeres no admiramos eso, no llevas muy buen camino para conquistar a Huracán. Serás el eterno amigo socorrido.
Suscribo lo que dice kovalam90 y añado: ¿dejar tirados a amigos para socorrer a damas? Creeme, esa dama no va a estar ahi cuando tu la necesites, tu amigo sí, ¡piénsalo la próxima vez!
Esto comienza a tener una pinta malísima (siento ser tan negativo, pero coincido con las dos chicas anteriores en que te están utilizando a lo bestia…).
Lo siento, sr. Capullo, pero creo que todos coincidimos en lo mismo. Deberías ponerte un límite, o poner en práctica los consejos que le has dado a Huracán respecto al policía, no crees? Si sigues dejando tirados a tus amigos y encima no te comes nada con ella, vas a acabar regular. Por lo menos a tus lectores nos eres fiel, jeje. Bueno, un beso, y piénsatelo, vale?
Tengo un problema entonces… pero ¿Dónde pongo el límite? Quiero decir que, si me llama llorando desconsoladamente, ¿Le digo que no puedo hablar y la cuelgo? ¿No quedo con ella? Cuando quedo intento por todos los medios no hablar del Policía, pero si ya es complicado cambiar de tema cuando está bien… ahora es casi imposible.
¿Qué hago?
Corregiré lo de dejar colgados a los colegas. De primeras ayer quedé con mi amigo el soso (esto de soso lo digo con cariño, ojo) y hoy veré otra vez a Almanzor…
Mira, yo tenía una conocida a la que el marido la trataba como una mierda. A ella le daban subidones y venía a contarme que lo iba a dejar, y yo que la animaba. Luego volvía diciendo que en el fondo él la quería, pero que era así de (ciervo, pensaba yo) poco efusivo. Una de las veces se fue de casa, a casa de su madre, y yo la felicité por dar el paso. Y a los pocos días me llamó para decirme que había vuelto, pero que no lo aguantaba. Yo me enfadé con ella, le dije que estaba harta de decirle siempre lo mismo. Que ella vería lo que hacía, pero que a mí no volviese a llamarme para contarme lo desgraciada que era si seguía con él porque quería. Al final lo dejó, y ahora está con un tío que la trata como se merece. Tú sabrás si vas a aguantar mucho más las idas y venidas de Huracán, pero hoy sólo pierdes tú. Un beso.
Estoy empezando a pensar que Huracán es un poco obsesiva. Pero tienes razón: a la que empiece con lo mismo haré como tú hiciste, Bloody, y me pondré duro. A ver qué hace.
Un beso y muchas gracias.
Por cierto: no pensaba decirlo pero he pensado que en realidad es una tontería ocultarlo (aunque me he esperado a última hora de la tarde para ello). Hoy es mi cumpleaños. Cumplo la friolera de… uno más (y ya van más de 30). Así que, dentro de un rato, me comeré un trozo de tarta (hecha por mi mamá) a vuestra salud (y a la mía).
Eh! Y no invitas? Muchísimas Felicidades!!!! Yo, que andaba comiéndome un cucurucho de bariloche y avellana, me lo comeré a la tuya. Muchos besos.
Primero felicidades,segundo,ataca hombre,coincido con los demás comentarios,vengo a este blog recomendado, sólo he leído este post,ya iré leyendo más ok? preparate para la vuelta del huracán!
Muchas felicidades!!! Estoy de acuerdo con todo lo que se ha dicho aquí de límites, ponerse un poco inflexible y no dejar colgados a los amigos. Espero que lo pasases bien en tu cumpleaños y que disfrutases de la tarta que seguro estaba buenísima!