El sofá
21/10/2007 por Sr. Capullo
La escena del sofá no es la clásica escena del sofá. No. Para empezar estábamos en pelotas, en mi casa, tumbados en él. En el sofá de la escena. En mi sofá. El sofá más cómodo y mullido, acogedor y siestero que el ser humano hubiera inventado nunca. Este sofá tiene historia. No es antiguo, pero en él he pasado innumerables horas felices, casi siempre en domingo, tumbado, abrazado a sus mullidos cojines, y roncando. Lo quiero más que al mando a distancia. Y creo que es un miembro más de mi familia. El sofá fue el primer mueble que compré para mi casa. Lo compré incluso antes que la cama. Para su elección no utilicé parámetros tales como colores o formas. Usé la lógica y mi trasero. Y me quedé con el que me pareció más cómodo, después de probar todos los que había en la tienda. Y lo compré como compro todas las cosas. Me gusta, me lo llevo.
- ¿No crees que el sofá no pega con el resto de la decoración del salón?- me dijo Huracán, mientras jugueteaba con los pelos de mi pecho.
- No sé. Nunca lo he pensado.
- Fíjate… es azul marino.
- Pues sí, es azul… como las servilletas que le compraste a Almanzor…
- Tonto…
- Tienes razón… como las servilletas que YO compre… - Es que eso todavía lo tengo ahí clavado.
- Y la mesa es de color “Pino” – Marrón para el resto de los mortales. De los mortales con pito. Bueno… de los mortales con pito y sin un título de estilista o de decorador.
- Bueno, ¿Y qué más da? El sofá es cómodo, y la mesa vale para comer…
- Pero es que no pegan. Y el azul ya no se lleva…
- Ya, pero es que el sofá Es Cómodo y la mesa vale para comer… cumplen su función a la perfección.
- ¿Por qué no vamos luego a ver sofás?
- Porque se me ocurren muchas otras cosas mejores que hacer que ver sofás… sobre todo teniendo en cuenta que no voy a cambiar de sofá en… así a ojo… nunca.- Se estaba encendiendo una alarma en mi cabeza. Un gran cartel con la palabra “ATENCIÓN. ENTRAMOS EN ZONA PELIGROSA”, en letras rojas sobre fondo amarillo, y una sirena de barco atronando…
- Y podríamos ver también un mueble con vitrina… - Huracán seguía a lo suyo.
- ¿Y para qué quiero yo un mueble con vitrina?
- Para la vajilla.
- ¿Qué vajilla?
- Pues eso, que no tienes vajilla…
Y me faltaban, aparentemente, algunas otras cosas. Por cierto… ¿Qué coño es un “estor”?
Supongo que el aparcar relativamente cerca de la puerta del parking del macrocentro de la decoración (todos sabemos el nombre) demuestra que, en el fondo y pese a haber triunfado contra toda lógica, venciendo adversidades y dejando en la cuneta a rivales de la talla del “camarero guapo” o del “policía”, el Señor Capullo es el Señor Capullo por algo… y que no tengo demasiado carácter si hay un lunar de por medio. Pero eso sí, tenía el firme convencimiento de que se trataba sólo de pasar la tarde y que no había ninguna intención de comprar nada. Y mucho menos un sofá. Iba a ser, además, mi bautismo de fuego con el gigante sueco.
Aquello estaba atestado de gente. Por todos lados, miraras donde miraras, había gente. Por un momento me pareció que me había equivocado de sitio y no era un parking, sino una manifestación contra algo… Me llamó la atención una pareja que intentaba meter una caja de cartón de colosales proporciones en un Corsa chuiquitito, y un tipo con un carrito lleno de cajas marrones de diferentes tamaños. Pero no vi muebles por ningún lado.
Huracán me llevaba de la mano, arrastras, y llegamos a la entrada de la tienda. Bueno, a las escaleras que te llevan a la entrada de la tienda… así que empezábamos mal, había que subir escaleras. Me soltó el tiempo suficiente para surtirme con un lapicero pequeño, unas cuantas hojas de papel y una cinta métrica. Estaban en un expositor a la entrada. Ella cogió lo mismo para sí y supongo que debía de ser costumbre, porque todo el mundo iba equipado de la misma manera. Y nos adentramos en las profundidades de la tienda.
A ver como lo cuento… sobre todo para que no me demanden los suecos. Hay un camino de losetas grises que te lleva por todas las secciones de la tienda, como el de losetas amarillas de OZ (pero por más que choqué los talones y deseé estar en mi hogar, no desaparecí de allí). Hay mapas de situación cada cierto trecho con un punto rojo de los gordos y un “Usted está aquí” (yo creo que con recochineo), que ayudan a saber lo que te queda. Y hay algunos pasillos con una flecha y que en el mapa tienen el esperanzador nombre de “atajo”, pero que no tomamos en ningún momento, porque recorrimos la tienda entera. Y eso que los sofás estaban casi al comienzo del recorrido.
Ninguno era como mi sofá. Mi querido sofá. Al que puse los cuernos en contra de mi voluntad, sentándome en otros sofás. En todos los sofás de la tienda. A Huracán le gustó uno, no especialmente cómodo (reconozco que estaba con la actitud muy negativa), y apuntó algo en una de las hojas. Era de un impoluto color blanco, algo que me parece poco útil (teniendo en cuenta donde está situado mi umbral de la limpieza). Apuntó más cosas en esas hojas, pero no me dejó verlas.
Y como una tarde en un super centro del mueble da para mucho, vimos salones completos, muebles de cocina, butacas, estanterías, y, a lo mejor fueron imaginaciones mías, pero nos entretuvimos mucho rato en la sección de muebles para niños…
Ella me dejó un momento solo (estaba muy entretenido ojeando unos libros de una estantería, que yo pensaba que eran de atrezzo, pero que en realidad eran libros de verdad, escritos en sueco, creo) y apareció un rato después con una bolsa amarilla sospechosamente abultada. Pero no dije nada… supuse que obviando el tema a lo mejor desaparecía sin más. No sólo no desaparecieron, sino que los pagué.
Cuando llegué a mi casa esa noche tenía la horrible sensación de que había vivido muchos años sin saber que necesitaba un escurreplatos Ordning, un escurrecubiertos kronen, dos lámparas Basisk, y dos bolas Mäkta. Y tenía, además, el firme presentimiento de que, por más que me negara, otros objetos igualmente necesarios irían apareciendo en mi vida…
Por cierto… por fin entendí el anuncio de la pareja que montaba una estantería y le faltaban los tornillos “Halfrink”.





Jaja, qué penita me da tu sofá! Los lunares de huracán deben ser para tí como la criptonita para Superman, no?
Ikea es una trampa mortal, aléjate de ella en cuanto puedas, o acabarás con tu casa llena de trastos que no necesitas…
Un beso, sr, esto C. (ni K, ni Capullo, dejémoslo ahí).
Y tan inútiles… ¿Para qué quiero un escurreplatos y un escurrecubiertos si tengo un lavavajillas estupendo? Vamos, que no friego un plato a mano desde los campamentos de verano con el colegio…
Me he reído un montón! A mí me pasa lo contrario con Rubén. Yo no pensé que una casa no fuera un hogar sin un pela ajos o un pela patatas. Y no comprar algo de oferta es superior a sus fuerzas, Lo necesitemos o no, pero desaprovechar oportunidades… Hazte fuerte con tu sofá, por cierto. AL menos mientras sea tu casa. Cuando sea la de ambos, igual tienes que consensuar…
Entonces el sofá, de momento, está a salvo. Parece que han pasado un millón de años, pero en realidad no hace ni un mes que estamos saliendo… así que creo que es pronto para pensar en vivir juntos. Aunque desde un punto de vista práctico, ahorraría una pasta en gasolina y en teléfono, claro…
Bueno, siempre hay pijaditas en la cocina que nos hacen la vida más cómoda… jejeje, yo he crecido en una casa con muchas de esas pijaditas y al irme de casa, siempre me fui dando cuenta, de que en mitad de un plato suculento, me faltaba algo primordial…
Y claro, como que no había pasta… así que a aguantarse toca, pero según han ido pasando los años, me he dado cuenta, de que poco a poco, he ido comprando esas mismas pijaditas, jejejeje, y sin darme si quiera cuenta…
Eso sí… lo del sofá… mejor plantear un tapicero, si es tan bueno, porque después de un sofá bueno, siempre toca el poco útil…
Un beso
Pela ajos??? Eso existe???
(Por cierto, por fin has vuelto!!!!!!!)
En realidad nunca me he ido Anita… lo que pasa es que hay poco que contar que sea interesante. Por cierto… yo tampoco creía que existiera algo así…
Y, Bombilla, me has dado una idea genial… si Huracán se sigue poniendo muy tonta con el color del sofá, llamo al tapicero y santas pascuas… muchas gracias. Literalmente se me ha "encendido la bombilla".
Por cierto: ha llegado a mis manos un libro nuevo de Terry Pratchett. Lo escribe con otro tío y se llama "buenos presagios" ¿Lo has leído?
hola , bienvenido desde Galway, bienvenida yo misma. Qué alegría verte de nuevo. pUes mira, el macrocentro sueco ese es un agobio descomunal y está estratégicamente diseñado pa que nos lo llevemos todo , sobre todo si no nos hace falta. Pero pienso como no sé quién que más vale cuatro pijaditas que no te hacían falta ( pa que ella pueda fregar vuestros cuatro platos) que tener que cambiar de sofá. Al menos es razonable. Yo creo qeu pat debe hablar del espachurra ajos ese qeu nunca tendré porque no sabría cuándo usarlo…. besos. Estoy un poco ausente últimamente, yo creo qeu se agradece de vez en cuando, así dejamos tiempo libre a los colegas del blog, jeje.
Que bien lo has descrito, ese lugar de cuyo nombre no quieres acordarte …. es pasión para muchos, debo reconocer que tienen cosas interesantes, esas chorradas o no tan chorradas, que no pensabas ni que existieran pero que son muy prácticas, pero horror ir alli en un sábado es lo peor que puede sucederme.
Defiende tu sofá con uñas y dientes y a mal dadas lo tapizas como te han propuesto.
Suerte y un saludo
como me he reido!!! que alegría me he dao cuando he abierto mi blog y he visto tu teletubbie con un post nuevo!!!
Yo la primera vez que fui, cuando ya no me sentía ni los pies y tras apuntar todo lo que me gustaba en la hojita………(yo sabía que tenía que apuntar dos numeritos y que luego abajo te lo daban) JE!!!, y una leche…………tras tirarte horas apuntando y viendo………….tienes que tirarte horas recogiendo por todos esos enooooooooooooooooormes pasillos, y por supuesto estrujandote el cerebro y las estanterías pa que entren to en el coche.
Estoooooooooooo, se tiró mucho tiempo viendo muebles de niños??? mmmmmmmmm, creo que voy a empezar a perder la esperanza contigo!!
PD. para la que pregunta, no solo existe el pela ajos…………….sino que es genial!!!! Sale picaito y tó.
jajaja, muy bueno el post… claro que yo desde mi punto de vista de “huracán” adoro ikea, adoro sus perritos de 1 €, probar todos los sofás y sillas al uso y sobretodo la sección niños
aunque sigo con mi sofá cómodo, mi mesa que no pega, sin vajilla y sin “estor”
buen post! saludos
Ay que me meo!!! Me encanta, Mr. K! Creo que hasta me gusta más esta etapa que la de soltero, porque en esta yo ya estoy metida hasta el cuello! La primera vez q fui al Ikea fue para comprar unos tiradores de cajon. Fui con una amiga, en metro, y como nunca habíamos estado, me paso como a tí. Qué horror. Recorrer pasillos y pasillos de cocinas, sofás, baños, dormitorios y muebles de todo tipo para unos tiradores!! Traumatizada, no volví a ir hasta el día que me faltaban todo tipo de cacharros para mi piso en alquiler "semiamueblado", y qué le vamos a hacer, estoy enganchada… Ahora, no sabía que existía un pelaajos!! Esta misma tarde voy para allá.
Es verdad, Cloti, una concesión menor a fin de calmar los ánimos cambiasilloneros. Aunque Bombilla me ha dado la solución al problema de seguir insistiendo en el cambio: se tapiza el sofá con el color que le guste/pegue/esté de moda y ya está… por cierto: yo prefiero estar un poco más agobiado pero leerte. Un beso, guapa.
Me imagino que por eso los del megacentro del mueble sueco hacen hincapié en que la gente acuda entre semana… el sábado es una locura. Yo no creo que vuelva (lunar mediante) en una larga temporada. Una cosa, Frasier, recuerdos a Niles.
Creo que fue subjetivo. La sección de muebles para niños está casi al final… así que para entonces habíamos visto cocinas, salones, muebles rústicos y modernos, butacas, sofás, camas, edredones, alfombras, lámparas, escurreplatos… y mucha gente. Así que quizá no es que estuviéramos más tiempo que en otros sitios, pero mi paciencia estaba a punto de terminar… ¿Te vale, Patita?
Hola Maia, bienvenida por mi desastrosa casa (en términos de decoración). He intentado que el post fuera divertido, aunque a mí no me hiciera demasiada gracia la situación…
Angela… yo es que soy más de tienda de barrio, con tendero de confianza. Mis muebles los compré en una tienda situada en un polígono, recomendación de un amigo (que trabajaba allí y me hizo muy buen precio). Por eso no había pisado el Ikea en mi vida. No me agradó la experiencia, la verdad…
jejeje, vale, sigo teniendo esperanzas y pelaajos de momento,jeje. Besitos.
Nunca hubiera descrito eso "terrorífico" lugar con la exactitud y gracia con que lo has hecho. Me he reído un montón… ¡dios mío! lo tuyo es una prueba de amor…
Un abrazo.
Joer, señor metamorfoseado!
por un momento he creido que hablaba de mi casa: fofa azul marino, mesa color pino…
una abraçada
PD: la época de los huracanesa ya ya ha pasado
Se empieza por un sofá, y se acaba con 4 críos
jajajaja.
Un abrazo maestro, y a disfrutarlo
Victor… al diablo ni mentarlo, eh? Los niños de uno en uno y, a ser posible, dentro de algún tiempo. Que hicimos un mes el domingo, colega.
David, creo que hay una sección entera en el Ikea de casas de solteros… y tienen los sofás azules y mesas de pino. Lo que no entiendo es qué quieres decir con eso de que ya ha pasado la época de los Huracanes…
Cyrano, creo que las mujeres ponen a prueba nuestro amor cada día… pero eso tú ya lo sabes.
Uy,uy,uy…. no me extraña que se te hayan encendido todas las alarmas. No vas a huir porque tú a esa chica la quieres mucho pero como no espabiles tu maravilloso sofá va a terminar en los contenedores
¿Que tal el negociar ponerle una funda de un color a su gusto? Total, si lo compras de color blanco en cuatro días vas a tener que ponerla porque se habrá guarreado todala original.
Y, no es por llevar la contraria, pero el azul marino y el color pino quedan muy bien juntos, aunque ahora no estén de moda.
Señor Capullo…¡defiende tus posiciones!
De momento no hemos vuelto a hablar de muebles, así que de por ahora mejor no meneallo… pero creo que lo de cambiar la tapicería es una solución muy buena, si vuelve a la carga…
La verdad es que no entiendo de decoración. No sé lo que está de moda y lo que no y, la verdad, no leo revistas de esas… creo que todo es un invento para obligar a la gente a cambiar de muebles cada dos por tres…
¿Cambiar la tapicería? ni se te ocurra, vas a pagar más que por el sofá nuevo. Una fundita elástica de las que venden hasta en Continente y arreando.
Y las modas. modas son pero hay cosas que hacen daño al ojo y cosas que no.
Recuerdo haber estado en un museo en Viña del Mar todo azul intenso y madera clara y lo recuerdo como uno de los ambientes más armónicos en los que he estado así que, lo dicho, no te dejes comer la tostada que ya se sabe, empiezas dando la mano…
Y no dejes de seguir haciendonos reir ¿vale?
No voy a dejar de hacer reír… pero prepárate, que te voy a entregar una patata caliente…