Como dijo Pablo Neruda, puedo escribir los versos más tristes esta noche. Más que los versos, el post. Puedo escribir el post más triste esta noche. Pero no triste en plan, jo que pena… y llorar a moco tendido. No. Triste en plan… triste. Mejor os lo explico.
Parece mentira. Con lo que yo he sido… con la vida tan curiosa e interesante que yo tenía… pues nada. No me ha pasado nada en la última semana. Absolutamente nada. Con decir que lo más interesante a destacar es que me tengo que tomar la pastilla de la fiebre tifoidea… en fin, es lamentable. Y eso que tengo planes para mañana. Estoy planeando afeitarme la barba. Y eso será quizá lo más interesante que me pase en todo el día.
Jo, qué triste.
En el trabajo estoy de tarde. El peor turno que le puede tocar aun ser vivo y a un gran número de seres muertos. La mañana la pierdo en vete tú a saber qué y, sin darme cuenta, tengo que salir pitando por la puerta para irme a currar. Y en el curro… pfff. Mierda pa’mí. Porque no hay gran cosa que se pueda hacer. Mi jefe se va de vacaciones la semana que viene y no quiere problemas. Así que tenemos todo parado. Aplicando el dicho “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. Y, coño, es verano, por lo que todo el mundo se las arregla para no estar en la oficina hasta muy tarde. Así que estoy solo. Como la una. Como un tío feo en una discoteca. Pero sin cubata. Y en esas estamos… esperando que suene el teléfono para hablar con alguien…
Lamentable.
Lo más excitante que me ha pasado es que el relato de los jueves está batiendo todas las marcas de lecturas. ¿Por su calidad? ¿Por su innegable humor? ¿Por el asombroso conocimiento del que he hecho gala sobre la mitología escandinava? No… Por David Bisbal. Es impresionante. Resulta que en la introducción que siempre hago del cuento, he mencionado a éste cantante. De pasada. De hecho no tienen nada que ver con el cuento. Pues bien… el todopoderoso Google, en su infinita sabiduría, Google es grande, alabado sea Google, ha decidido que mi post tiene que salir el primero de la lista de noticias cuando se busca “David Bisbal”. Como lo oís. Y resulta que todo el mundo ha decidido saber de éste hombre. Me imagino que se quedarán con un palmo de narices cuando vean que de David Bisbal nada de nada… si acaso una Valquiria… pero poco más.
Por lo demás, nada más.
¿Es o no es triste?

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Etiquetas: aburrimiento, triste, vida






