Esto, que puede ser el comienzo del típico chiste donde al final se demuestra que los españoles somos más listos, es, en realidad, el resumen del cumpleaños que tuve el sábado por la noche. Para ser más exactos debería decir… van un español, un francés, un ingles… y doce mujeres en vestido de noche a un cumpleaños…
Doce mujeres. En principio, debería de haber sido una buena noticia… o sea… muy mal se tienen que poner las cosas para que, entre doce mujeres en vestido de noche, no haya una con la que ligar ¿no? Teniendo en cuenta que el francés y el inglés ya venían con su pareja respectiva, me dejaba un margen de diez a uno. Bueno, nueve a uno, quitando a mi amiga la del cumpleaños. Nueve a uno es un porcentaje muy bueno ¿Verdad?
Se daba otra circunstancia… una de las doce, la mujer del francés, estaba visiblemente embarazada. De siete meses, nada menos. Así que tenía una barriga enorme. Aunque no tanto, según la opinión de todas. Para estar embarazada de siete meses, claro… porque para tener gases a mí me habría asustado un poco. No estaba gorda, o eso es lo que opinaban todas las mujeres de la sala. Yo no sé mucho de embarazos. Lo único que sé es que una amiga mía, al séptimo mes de embarazo, parecía un modelo a escala real del planeta Marte… pero es que cogió mucho peso… así que a lo mejor tenían razón.
No sé si os ha pasado a vosotros alguna vez. Si en una cena hay una mujer embarazada y otra de las comensales ha sido madre, la conversación invariablemente gira en torno al embarazo. Multiplicad eso por diez. Porque diez de las doce eran madres. Y dos de ellas reincidentes.
Ligar no ligué (tampoco iba para eso), pero me enteré que la toxoplasmosis es una enfermedad que se puede contraer comiendo carne cruda. “¿Carne Cruda?” Dije yo. El jamón es carne cruda. Menos mal que la prohibición de comer carne cruda sólo recae en la madre. Pero es terrible… el niño puede hasta morir y todo. Así que no se puede comer jamón, ni jugar con la caca de los gatos (esta parte me quedó un poco en duda… o sea… ¿Quién juega con la caca de los gatos?). Ni comer pescado… aunque creo que eso no tiene que ver tanto con la toxoplasmosis como con el anisakis… que no es una bebida griega a base de anís, sino un parásito que tiene el pescado… en fin.
Otra cosa que descubrí es que hay una prueba obligatoria para las madres de cierta edad que consiste en pincharles con una aguja muy larga en la tripa y extraerles líquido amniótico… amniocentesis lo llamaron. Lo analizan y saben si el niño “viene bien”. El otro día, cuando os conté lo de mi miedo proverbial a las agujas, Escocés dijo que la epidural te la ponen también si eres hombre y te tiene que hacer una artroscopia de rodilla. Vale… pero de la amniocentesis seguro que me libro…
Por fin mi amiga cambió de conversación y me preguntó por mi viaje a Nepal… y para qué queremos más… una de las mujeres había estado en Nepal. ¿Algo a destacar? Sí… bajaban en camilla a los montañeros (a juzgar por sus palabras, a cientos) con mal de altura… queman a los muertos en piras funerarios en mitad de la plaza… pero lo peor es que sólo hay verdura para comer… pero si te gustan esos países exóticos…
Por cierto… la charla fue en su mayoría en inglés, porque el hombre no sabía español y, por el contrario, los demás sí sabíamos inglés… o, al menos, algo más que “My father is poor and my taylor is rich”… así que no me vino mal para practicar. Para practicar largos periodos de silencio…
Ahora que… cuando se marchó me desquité.
Tengo que ser sincero con vosotros: la noche estuvo bien. Terminé a las 5 de la mañana, por lo que todo no giró entorno a los embarazos… pero es que me gusta quejarme… ya sabéis.

Si haces click en el icono estás votando en Bitacoras
Etiquetas: cumpleaños, mujeres, amigas, embarazo, toxoplasmosis, amniocentesis, francés, Inglés, cena





