Obama está de moda. Obama es noticia. Todo el mundo habla de él y del cambio, casi revolución, que supondría su elección para la casa blanca. Y yo he matado al candidato, por lo menos en este relato. Creo que es algo posible… y no soy el único. Joaquín Ricarte Aventín, en su blog Todo lo que sube baja, escribió el 29 de agosto una entrada titulada: Cuatro razones para pegarle tres tiros a Obama. Vienen los cuatro jinetes del Apocalipsis, en la que se hacía eco de la opinión de muchos blogueros norteamericanos y en la que me he basado para el relato. ¿Qué tiene esto que ver con el tema que nos proponía Ana esta semana? Casi nada… digamos que Obama es poco esotérico (aunque si sale elegido podría considerarse como un truco de magia). Eso sí, podríamos decir que la inspiración me vino de una manera un poco mística.. Por cierto… ya sé que había dicho que esta semana cambiaría un poco de registro… pero es que no he andado con tiempo. Espero que os guste.
- Cariño… ¿Eres tú?
- Sí
- ¿Y cómo lo sé?
- ¿Quieres que te diga dónde tienes ese lunar que me vuelve loco?
- Vale, vale, eres tú… ¿Cómo es eso?
- ¿Sabes cómo es Guantánamo? Pues muy parecido… bueno, a lo mejor aquí son un poco más duros… pero tenemos un mono naranja igualito…
- ¿Estás bien?
- Bueno… a ratos…
- ¿Cómo se te ocurrió matar a Barack Obama?
- Era mucho dinero, cariño… pusieron encima de la mesa diez millones de Dólares… y otros veinte al terminar el trabajo…
- ¡Treinta! Una barbaridad… pero era Obama… era la esperanza para mucha gente… ¡Pero si hasta tú votaste por él en las primarias!
- Es que no fue nada personal… eran treinta millones de dólares… y un trabajo fácil… sólo había que matar al candidato antes de que fuera presidente…
- ¿Quiénes lo ordenaron?
- No lo sé… quería cambiar muchas cosas, muchos de los que antes ganaban saldrían muy perjudicados. Eso son poderosos enemigos… los fabricantes de armas, las aseguradoras médicas y los fabricantes de medicamentos… las petroleras… hasta los fabricantes de coches le tenían miedo…
- Ya…
- Supongo que entre todos treinta millones de dólares era calderilla…
- ¿Cómo lo hiciste?
- Con tanto dinero se pueden comprar unos juguetes impresionantes… de mi etapa en la Agencia conocía a unos cuantos ingenieros sin escrúpulos… hacerme con un rifle de mira telescópica accionado por control remoto no fue complicado. El problema fue que trabajara en frecuencias a las que no llegaban los inhibidores… aunque eso lo resolví de una manera, digamos, más tradicional… ya sabes… un módem enganchado a un teléfono… ja ja… con eso no contaban. Tenía un refresco de imagen de un segundo, pero durante el discurso no se movía demasiado, así que… fue sencillo…
- ¿Entonces qué pasó?
- Pasó lo que tenía que pasar…
- ¿Y el dinero?
- Lo que me sobró de los diez millones lo escondí en un lugar seguro…
- ¿Dónde?
- …
- ¿Cariño?
- …
- Señora… lo he perdido…
- Tráigalo de vuelta otra vez…
- Frank… ¿Está ahí?… Frank… si estás ahí… ¡manifiéstate!… Frank… vuelve de entre los muertos… Frank ¡manifiéstate!
- ¿Está? Dígame que está… usted es la medium… ¡Haga que vuelva!
- Lo siento señora… se ha ido… para siempre…
- ¿Para siempre? No puede ser… yo.. yo… no puedo quedarme sin saber donde está el dinero…
-Y lo que es peor… ¡yo me he quedado sin que ustedes se dieran el ultimo achuchón!
Tomando prestada la costumbre de nuestro querido amigo Escocés, os pongo una canción como banda sonora… obviamente, no podía ser otra…
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Etiquetas: Barack Obama, relato, Asesinato





