Quiero haceros una confesión: entre mis cualidades más ocultas está la de saberme todas las canciones de la película Aladdin, de Disney. Las canto de memoria, muchas veces en la ducha… desde el comienzo de la película con la canción “Sueños de Arabia”
Vengo yo de un lugar donde el dátil se da
y los nómadas beben té
y si allí les caes mal
encomiéndate a Alá
es muy duro
lo sé
y qué
cuando el sol baje más
mira bien y verás
una luz que te hechizará
esa es la señal
el momento especial
en que Arabia ante ti surgirá
[…]
Obviamente es una película que me encanta y que no me canso de ver. Aquí va mi homenaje… un poco libre, eso sí.
El escenario
Un tugurio oscuro, más bien una maloliente taberna. Una barra sucia y pegajosa. Una, dos, tres botellas de cerveza vacías. Un cuenco lleno de cáscaras de cacahuete. Una vieja máquina de discos con un éxito de Broadway rayado sonando una y otra vez. Un fluorescente parpadeante. Un matamoscas zumbando encima de la puerta. Un póster de un equipo de fútbol ya olvidado. En resumen: un antro de mala muerte.
Los personajes
Un camarero viejo y cansado. Un único cliente, borracho como una cuba. Cada uno en su lado de la barra.
La acción
- Ponme otra – masculla el cliente.
- Venga, ya hombre… ya has bebido mucho – intenta convencerle el camarero, pero sin mucho afán.
- ¡Que me pongas otra, coño!
- Es que no hay más…
- ¿Has mirado bien?
- Que sí… sólo queda refresco de cola
- Déjame… anda, que eres un inútil… – Se acerca con paso tambaleante hasta llegar al otro lado de la barra, y aparta al camarero de un empujón para rebuscar en el frigorífico.
- Has terminado con todas las cervezas del arcón… ya no tengo más frías…
- ¿Y esta? – dice, mostrándole una botella de color dorado oscuro
- ¿Esa? No sé… lleva ahí desde siempre… no la he tocado…
- ¿Qué pone aquí?… cerveza “El genio de la lámpara”… ¿El genio de la lámpara? ¿Es una broma?
- No sé… eso estaba ahí… nunca había llegado tan abajo…
- ¿Cómo era? Se supone que froto la botella y sale un genio… uno de los que conceden un deseo… “Lo que tú mandes se hará… te sirvo a ti” y todo eso…
- Tres
- ¿Tres genios?
- No… tres deseos…
- ¡Coño! Voy a frotarla… a ver qué pasa…El borracho empieza a darle con el dorso de la mano mientras se muerde la lengua, en un claro gesto de concentración.
Nada.
- A lo mejor sólo funciona lo de frotar si es una lámpara… pero siendo una botella… dame un abridor… voy a abrirla
- No sé si deberías… eso lleva ahí ni se sabe… a lo mejor es tóxico
- El abridor…El borracho tarda unos minutos que parecen horas en atinar con el abridor. La chapa salta por los aires en un efecto muy cinematográfico. Un ligero vaho sale de la botella y los dos contienen la respiración unos segundos.
Pero nada.
- Si ya decía yo… un genio… no te jode…
Y se la bebe de un solo trago.
La conclusión
En realidad sí que había un genio, pero no le dio tiempo a salir. Tantos años encerrado en una cámara frigorífica entumecen al más genial. Y, sin saber cómo, se encontró flotando en un estómago lleno de alcohol. Indudablemente se estaba más calentito. Un buen rato después el borracho terminó en una sucia habitación de motel con una mujer de la calle. Ella, haciendo su trabajo, frotó al borracho y esta vez el genio sí que salió. No preguntéis por dónde… pero salió y no resultó agradable para el borracho.
La prostituta ahora es una mujer muy rica.
La moraleja
Si un tipo gordo y borracho te pide que le frotes alguna parte de su cuerpo… no lo dudes. Es posible que se haya bebido un genio por error…
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Etiquetas: genio, lámpara, relato






Aquí te ha quedado ¡genial! (y nunca mejor dicho)
Gracias Karmen… al final, con las sugerencias, me ha quedado algo mejor. Aunque sigo descontento… pero es que a veces soy muy duro conmigo mismo.
Un beso
ja ja ja muy buena la moraleja. Saludos
La autocrítica es buena, siempre se puede mejorar, pero este microrelato te ha quedado muy bien, en serio… muy simpático.
Hernan, gracias.
Eariandes, creo que como autores somos los más duros con nosotros mismos. Yo, al menos, lo soy con mis textos. Éste del genio lo completé para llegar a tiempo a la entrega de los jueves… así que me quedó un poco… no sé. Desde luego, en comparación a los de mis compañeros del Club, muy pobre… pero al menos ha hecho gracia…