Se supone que los hombres sabemos principalmente de tres cosas: fútbol, coches y mujeres. Así que supongo que mi lado femenino es fuerte, porque yo sé todo lo que hay que saber de una de ellas, sólo sé un poco de otra y soy un negado total con la que falta. No necesariamente en ese mismo orden, claro.
Mi coche lleva haciendo un ruido raro desde hace unas semanas. Para que os hagáis una idea, la parte de atrás de mi coche suena como lo haría el colchón viejo de un motel de mala muerte después de años de uso y disfrute. Así que, cuando paso raudo y veloz por alguna rotonda, parece como si alguien se lo estuviera pasando en grande en la parte de atrás del K-Movil. Solo que nadie se lo pasa en grande. Y menos yo… sobre todo porque sé lo que ese ruido significa: dinero.
Mis conocimientos de mecánica se limitan a cambiar una rueda en caso de pinchazo y, cosas que tiene la vida, a saber cual es el polo negativo de la batería. Para todo lo demás, lo llevo al mecánico. Por suerte, todo lo demás ha sido, hasta ahora, la revisión de cada 20.000 kilómetros.
Pero pese a no saber nada de mecánica, he llegado yo solo a la conclusión de que ese ñiki-ñiki no es muy normal (ñiki-ñiki es el ruido que hace el coche… no lo otro, a ver si se me va a entender mal). Así que he decidido llevarlo al mecánico.
Supongo que los mecánicos producen un sentimiento de desasosiego cuando dicen: “esto suena fatal… vamos a tener que cambiarle el (poner aquí la palabra técnica que queráis… amortiguador, freno, correa de transmisión, etc)”. Pero en realidad es el mismo sentimiento de desasosiego que puedo producir yo cuando digo “esto tiene mala pinta… vamos a tener que cambiarle el (poner aquí la palabra técnica que queráis… disco duro, unidad de procesamiento, tarjeta de memoria, etc)”. A mí me lo produce. Porque no tengo ni idea de lo que me están hablando.
He pasado primero por un garaje y después de menear la parte de atrás de mi coche durante un rato, el grasiento mecánico ha dicho: “Uy, esto es cosa de las barras de torsión”. Tendrás que ir a otro sitio porque yo no lo puedo cambiar. La palabra mágica es Barra de torsión.
Al segundo garaje al que he ido, el oficial de la casa, ha sido un poco más apocalíptico. Ha dicho: “Eso suena mal. El problema es del eje de suspensión. Hay que cambiarlo entero. Puedo cambiarte los cojinetes pero seguramente los rodamientos de aguja estén desgastando el eje y por eso suena fatal. Desde el momento en el que me traigan las piezas (y pueden tardar, porque estamos en agosto y ya sabe usted lo que pasa en agosto) un par de días. ¿Precio? Sobre los 1000€… algo más quizá”. Aquí hay dos palabras claves: eje de suspensión y 1000€.
Al tercer sitio donde lo he llevado, el único donde el mecánico ha mirado debajo del coche, me ha dicho: “joder… ¿desde cuando lo llevas así? Macho, esto es muy peligroso. Tienes los amortiguadores en el muelle. Se han quedado sin aceite y has perdido toda la hidráulica. Para matarte… como entres fuerte en una rotonda puedes volcar… tráemelo mañana por la mañana y te cambio los amortiguadores… 150€, pero mañana te lo confirmo cuando lo vea”.
Los tres han dicho cosas completamente diferentes. Esto es como el cuento de ricitos de oro… ¿A qué oso le dejo mi coche?
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Al último. Al menos, es más barato…
Hablando en serio, lo mismo pasa con todo en realidad… para los albañiles, el anterior siempre hizo una chapuza, etc etc…
Misterios de la vida.
¿Pero y si tiene razón el mecánico oficial y el el eje de suspensión? Por muchos amortiguadores nuevos que me pongan, un eje de suspensión es un eje de suspensión… supongo.
Eso de la chapuza me recuerda a una cosa que le pasó a mi madre con su ex-dentista. El tipo empezó a decir que un empaste que tenía mi madre era una chapuza y le preguntó a dónde había ido a que le hicieran semejante estropicio. Mi madre cerró la boca, se levantó de la silla de tortura y, saliendo de la consulta le dijo: Fue usted mismo.
Evidentemente buscó otro dentista.
Bueno, la solución está clara.
Cámbiale los amortiguadores (150 Eur), que por los años que tiene el coche, ya le toca “sí o sí”.
Si despues de eso el problema persiste (que puede ser, pero apuesto a que no) pues… vete olvidándote de tu próxima paga extra
Eso es lo que tenía pensado. De hecho, el coche ya lo he dejado en el último taller… los amortiguadores delanteros los cambié hace 8 meses, así que es fácil que los traseros estén ya gastados… lo que me fastidia es que tres profesionales diferentes me han dicho tres cosas diferentes…
Y si al final hay que echar mano del fondo de reserva… pues mala suerte. A lo mejor ha llegado el momento de comprarme otro coche…
Yo cuando llamo a Hacienda cuando tengo alguna duda con cosas algo especiales, siempre llamo varias veces, para contrastar las respuestas. Y siempre tengo respuestas diferentes…. Y, bueno, siempre es mejor que eso que te ha pasado haya sido con un mecánico que con un médico, que también puede ocurrir….
Mejor un mecánico que un médico… dónde va a parar. Lo que me recuerda al Señor Topo, de los Simpson, que estando metido en la nevera de la Morgue, exigía una segunda opinión…
No me ha llamado el mecánico todavía… eso es una buena señal, creo yo.
Me queda claro que de lo que más sabes es de fútbol:-p. Siento mucho lo del K-móvil y me resulta indignante que te dieran opiniones tan dispares. De algún modo, cuando nos subimos a un coche, tenemos que tener cuidado por nuestra seguridad y por la de los demás… Por eso yo siempre voy en Bus:-D
Entre alguno de mis cometidos en la oficina está el mantener conversaciones insulsas con los compañeros sobre fútbol (pero no sobre fútbol en sí, sino lo que el MARCA, AS, el SPORT o el DIARIO DEPORTIVO creen que es fútbol). Así que hay que saber por donde van los tiros. Futbolero, lo que se dice futbolero no soy mucho. Prefiero hacer casi cualquier otra cosa antes que ver fútbol (evidentemente prefiero ver fútbol a planchar). El día del Madrid – Barça estaba en lo alto de una montaña, así que ya ves…
El K-móvil es viejito ya… tiene casi 10 años y casi 200.000 kilómetros. Y sin un problema. Así que es normal que algún achaque tenga el pobre… artritis cochuna. Y, bueno, lo de los mecánicos es un mundo aparte… nunca te puedes fiar.
Hoy me dirán qué ha pasado con él. Espero que sean buenas noticias…
Bien eso de ir en bus. Es ecológico…
Vaya, una de las desventajas de ser hombre es que hay que saber de fútbol, y o bien te ponen tus congéneres en patalón corto, o de lo contrario, para mi gusto, es mortal de necesidad(por aburrido).Estoy segura de que tus conversaciones de oficinas merecería sección en este blog(que tengo mala memoria, pero sé que de eso ya has hablado).
Sí, sí, voy en bus, e incluso me he montado en el maravillo tranvía que recorre la larga travesía de 300 metros,¿qué pasa?:-D(Sevilla es un mundo aparte)
Pobre k-móvil, es viejuno pero espero que aún le queden muchas aventuras por vivir.
Bueno… aburrido no es. Pero hay que dar con el partido adecuado. Te admito que para ver un partido bueno hay que tragarse 10 malos. Prefiero jugarlo… si hay cervezas después.
El K-Móvil tiene vida para rato. Más le vale… porque ahora no me voy a comprar otro coche…
¿En Sevilla hay un tranvía que recorre sólo 300 metros? Tendré que contrastar la noticia con mis amigo sevillanos…
Cómorrrr!!!Qué tienes que contrastar la noticia?Qué poquito te fias de una fan buena-gente-invita-a-jamón(me lo estoy pensado, ea!)
Lo mismo no son 300, sino 1000 y algo:-S.
Si no es que no me fíe de una fan buena-gente-invita-a-muchas-raciones-de-jamón… pero los manuales de periodismo dicen que hay que contrastar la noticia… por el bien de la rigurosidad y eso.
¿Muchas raciones?:-p
Bueno, vale, puede que tienda a la exageración, sólo un poquito:-), lo que quería decir es que, en su primera fase, recorres un ridiculez de metros, pero tiene su encanto.. Incluso cuando lo medio desmontan en Semana Santa.
Que pases un fin de seman estupendo,¡escribe mucho!
Besos :-*