Ahora mismo hay en la tele dos series que tratan sobre el lenguaje corporal en dos cadenas diferentes. Debe de ser la nueva temática de moda, como lo ha sido (y quizá lo siga siendo) la temática de la policía científica adictos a las linternas de mano (tres series en parrilla), la de médicos (dos series) o en su día la de abogados o la de grupo de fuerzas especiales fugados de una cárcel de máxima seguridad donde habían sido recluidos acusados de un delito que no habían cometido.
A mí me gustan las dos, aunque no las veo regularmente. Especialmente “Miénteme”, más que nada porque la protagoniza Tim Roth, que es un pedazo de actor como la copa de un pino; y porque lo han dado un enfoque más científico. En la serie hace de especialista en el lenguaje corporal, una especie de detector humano de mentiras. Digamos que es capaz de detectar las micro expresiones involuntarias que denotan lo que de verdad se piensa y que intentamos ocultar con las palabras. Como dice el doctor House… mentimos siempre.
No soy un gran especialista en el lenguaje corporal. Digamos que sé leerlo como la mayoría de la gente. Como ser humano del género masculino en edad fértil y sin pareja, el lenguaje corporal femenino me es especialmente sensible. Básicamente la cuestión es saber si le gustas, o le resultas más o menos agradable, a la mujer que tienes enfrente.
Hay una serie de señales que suelen ser inequívocas. Por ejemplo, si la chica se toca el pelo mientras habla contigo, juega con él, etcétera, suele ser señal de que le interesas. Si perla los ojos y no rehuye la mirada, suele ser señal de que le interesas. Si te toca repetidas veces los hombros o los brazos mientras te habla o le hablas, puede significar que le interesas. Y si te toca el pecho también, aunque si te planta la palma de la mano en el pecho y empuja, significa que te largues. Si te abraza y se aprieta contra ti, pecho con pecho, es que le interesas, y si junta la pelvis, es que además le atraes sexualmente (este punto es un hecho que se ha dado poco en la historia. Se comenta que una vez se produjo pero está sin documentar).
Entonces, digo yo, si todas estas señales se dan… la respuesta correcta a “¿Te puedo llamar para tomar un café?” No es “Depende… ¿Con qué intención?”. O sea… ¿qué intenciones puede haber aparte de las evidentes?
De verdad que no paraba de tocarse el pelo… aunque bien pensado, esa podía ser otra clase de señal. Una no involuntaria y sí parte de un código secreto… ya sabéis: “Si me toco el pelo tres veces es que el tío es un plasta y venís a rescatarme”. Vale, es posible que yo sea un plasta… pero sus amigas son unas cabronas. En dos horas no apareció ninguna para salvarla…
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jejeje… quién nos entiende? A hombres y mujeres… en fin.
Muy bueno.
Yo está claro que no las entiendo… pero nada, haré como en los concursos de rascar en una tarjeta: Seguiré probando.
Pues chico, habías clavado lo de las señales, porque yo si estoy nerviosa (o sea, si el tipo que tengo delante me gusta, lo que me pone nerviosa), me toco y retoco el pelo, haciendo caracolillos con mis puntas, es porque el tipo en cuestión me gusta.
Con lo que lo de la preguntita esa de … depende de para que…. me ha dejado descolocada.
A menos que la pongas tan nerviosa que no se le ocurriera otra chorrada que decir!!
Que a veces nos sale lo contrario de lo que pensamos! Cosa que a vosotros nunca os pasa. Si es que sí, es que sí.
Eso pensaba yo… lo había visto tan claro que ni lo dudé un segundo. Pero habría preferido un “Es que ando muy liada y no sé si voy a poder”. Porque en el “depende de para qué” va implícito un “Yo también te quiero, pero sólo como amigo”… y eso es lo peor que se le puede decir a alguien a la cara…
Lo he estado pensando y he llegado a la conclusión de que, si después del incidente con la mujer del director general tuve que dejar de ver porno… ahora tendré que dejar de ver series sobre micro expresiones…
Depende para qué…. joder!
O citando a Trillo: ¡Manda huevos!
Primero, tu forma de contar las cosas es estupenda, como siempre. Luego, ¿”Depende para qué”? Qué antipática,¿no? Pues nada, ella se lo pierde. Ya sabes, Zen, mucho Zen.
Antipática no es la palabra. Supongo que la sorprendí. A lo mejor no le han propuesto nunca ir a tomar café y, ante el hecho de que no debí de gustarle, no encontró el eufemismo adecuado… o simplemente me estaba preguntando realmente cuales eran mis intenciones… ya sabes, si quería casarme, tener hijos… esas cosas…
No sé si es estupenda, pero hasta el momento es de la única forma que sé contar las cosas…
Hola, estoy intentando hacer eso de poder votar en bitácoras cada post pero no consigo saber cómo. e podrías ayudar porfa?
Tienes un correo con las instrucciones.
De todas formas, invitar a tomar café quizá no fue la mejor elección. Invitar a una copa, al cine… yo qué sé, algo que implique si no alevosía, nocturnidad al menos. A tomar café quedan los amigos, Kike…
Podría haber sido más agresivo y pedirle matrimonio directamente… bueno, o algo intermedio.
Lo cierto es que “Quedar a tomar café” es una forma de decir “verte otro día”. Se suponía que yo le estaba gustando, así que daba igual la propuesta…
Además, yo con los amigos quedo para cañas…
He sondeado a alguna fémina al respecto y he llegado a la conclusión de que lo que en otros tiempos eran señales más o menos directas para llamar la atención al inmediato interlocutor ahora no necesariamente, es más, tengo la sospecha que su actuación, lejos de ser espontánea estaba más cercana a su reafirmación personal aunque con las equidistancias propias del sexo femenino ante el masculino que siempre dice aquello de: ¡si quieres algo molestate algo más, yo valgo mucho!
En fin, que N.P.I., la pregunta que me hago es ¿deberías haber insistido? ya no digo en el momento, en otro…
¡Ay! ¡mujeres! que difíciles son pero qué BUENAS están…
Abrazo.
Lo que está claro es que no obtuve el resultado esperado… así que es evidente que no eran gestos inconscientes. Ahora bien… si eran conscientes ¿Qué quería transmitir?
Que me aspen si lo entiendo.
En cuanto a lo de insistir… yo me estaba despidiendo porque me tenía que ir y no la he vuelto a ver. Puedo conseguir el teléfono pero… ¿Con qué propósito?
Al menos con el propósito de “enmienda”…
Bueno… ya veremos. Como ahora estoy en un momento “porque yo lo valgo”, lo mismo hasta paso de decirle nada el próximo día…
Ya sabes el dicho, “lo cortés no quita ‘lo caliente’ “, tú vales un huevo, en realidad y como mínimo, “dos”, en fin y enfocándolo en lo importante y sustancial, el post muy bueno.