Con esta receta inauguro una nueva sección a la que he tenido a bien llamar: Recetas para solteros (con pretensiones). Cada cierto tiempo iré poniendo unas sencillas recetas para impresionar a las chicas.
Solomillo al roquefort
A ver… esto es lo más sencillo que sé hacer. Pero, antes de ponerte manos a la obra, tienes que saber varias cosas de la mujer a la que quieras agasajar con este manjar. Para empezar, tiene que gustarle el queso. O sea, no sólo tienes que averiguar si le gusta, sino si le gusta mucho. Y si es del fuerte, mejor. La razón es sencilla: la salsa es al Roquefort. Otra cosa que tienes que saber es si come carne. Esto que parece una tontería, no lo es tanto, en los tiempos que corren. Si yo os contara…
Sabiendo esto, te puedes poner tu delantal.
Ingredientes:
- 2 medallones de solomillo
- 200 cl de nata de cocina.
- 100 gr queso Roquefort
- 10-20 champiñones pequeños
- ½ cebolla
- 2 ajos
- 1 vaso de vino blanco (para echar en la guarnición, los que queiras para beber)
- Aceite de oliva (6 cucharadas)
- Sal.
- Perejil.
Primeros pasos.
Lo primero que tienes que hacer es ir a la carnicería y comprar dos buenos solomillos de ternera. Puedes ponerte imaginativo y comprar dos entrecots, pero antes de hacer eso, recuerda que con el estómago muy lleno entra sueño. Y no queremos que eso ocurra… ¿No?
Te hará falta un pequeño brick de de nata líquida para cocinar (importante que sea para cocinar y no para montar… la de montar la puedes comprar igual si ves que la cosa puede ir muy bien… ya me entiendes). Y unos 100 gramos de queso Roquefort. No te pases con esto, porque repite un montón. No olvides un número par de champiñones frescos de tamaño pequeño (ni dos, que no luce, ni 200 que son demasiados), media cebolla y un par de dientes de ajo.
Preparación
Pon un cazo al fuego y le echas el brick entero de nata (serán unos 200 cl más o menos) y el queso troceado. El fuego, flojo. Mi vitro tiene 6 posiciones, así que al 3 estará bien (busca tu equivalente). De vez en cuando le das vueltas con una cuchara de madera, con un doble propósito: que no se pegue el queso al fondo, y para que parezca que haces algo.
Yo de ti iría encendiendo la campana.
Mientras tanto, puedes ir preparando la guarnición. Mi primer impulso es poner el solomillo con patatas, pero eso sería la mar de sencillo, y queremos que la cosa parezca (no necesariamente que sea) muy elaborada. Así que vamos a trocear la cebolla y los ajos en taquitos muy pequeños. Creo que a este corte se le llama Beetlejuice en francés. Ojo con los dedos. Mucho ojo con los dedos. Cuando lo tengas troceado, pones en una sartén (que esté limpia) cuatro cucharadas de aceite de oliva y lo echas todo. El fuego al tres (escala Sr K). Mientras limpia los champiñones (el regusto a tierra no queda muy bien) y les cortas el pie. Ahora tienes unos champiñones muy bajitos pero limpios.
Si te está viendo alguien mientras cocinas, ya estás quedando muy bien: tienes dos elementos diferentes en el fuego, lo que deja ver cierta habilidad culinaria. Tienes permiso para abrir la botella de vino y darle un tiento. Pero sin pasarse. Yo uso vino blanco.
Comprueba que el queso se ha derretido que no hay grumos, mientras esperas a que la cebolla y el ajo se arrubien (o sea, que cojan un tono rubio). Seguramente la salsa ya esté lista. Para darle un “toque” profesional, échale una cucharada de aceite de oliva y lo remueves bien. Así tendrá un brillo muy mono. Cuando hayas hecho esto, baja el fuego al mínimo y te concentras en la guarnición.
Ya debe de estar todo dorado. Lo sabrás porque el siguiente tono es negro y eso no es muy bueno (lo mires como lo mires). Antes de que se ponga afrocebolla, echas los champiñones y un chorro generoso de vino blanco, un poco de sal y, si tienes, unas hojitas de perejil. Lo tapas con una tapa (a falta de otro objeto mejor) y lo dejas hacer en su jugo durante unos 15 minutos. Si los champiñones eran medianos, déjalo otros 5 minutos, por si acaso.
Vamos a iniciar lo que yo llamo un circo de tres pistas. Pon una sartén (limpia) de gran tamaño al fuego fuerte. Un 6 sobre 6 en la escala Sr K. Cuando esté muy caliente, echas una cucharada de aceite de oliva, que extenderás por toda la superficie de la sartén con un diestro movimiento de muñeca (tienes experiencia, así que no te cortes) y le echas los solomillos. Chisporreteará mucho, pero no te asustes. Los tienes que mantener un minuto o menos, dependiendo de lo mucho o poco que quieras que se hagan. Ya está, dales la vuelta. Otro minuto o menos y, mientras se hacen, les echas un poco de sal sólo por esa cara. Si es gorda, mejor.
Ha llegado el momento de emplatar. Un solomillo para cada uno, un chorrito de salsa de roquefort encima con cierto arte, la mitad de la guarnición (de ahí que los champiñones sean pares) y, para rizar el rizo, una ramita de perejil encima del solomillo.
El resto de la salsa en una salsera (si tienes, si no, en un recipiente que esté limpio) con una cucharilla para servir bajo demanda. Pan y vino. Le pega un Ribera del Duero joven… pero si se prefiere, algo a lo que echar Casera.
Es un plato que no se tarda más de media hora en elaborar. Así que para un “aquí te pillo aquí te mato” no está mal.
Ya me contarás qué tal ha ido la cosa…
Etiquetas: cocina, solteros, solomillo, carne, queso, roquefort, perejil, cebolla, nata, champiñones, ajo, fácil, fuego








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Gracias… me paso ahora en cuanto pueda
Fácil fácil, y para toda la familia, oiga!
…lo que no me queda claro es lo de la salsa haya que servírsela “bajo demanda” ¿?¿? ¿Era necesaria esta agresividad? ¿Y si a la chica no le gusta el queso tanto como tú creías? (recuerda que sólo sabrás de ella lo que ella haya querido que sepas… mira que son rebuscadas las jodías!)
Por lo demás, sabrosa receta, aunque yo sigo prefiriendo la clásica guarnición de patatas… o incluso únicamente la carne (ya nos entendemos…)
Las patatas molan. Mucho más que el champiñón… lo que pasa es que “engordan”… ya sabes. Otra opción es hacerlas “paja” pero puede inducir a malas ideas… tengo que probar lo de la cebolla caramelizada, que por lo visto es muy fácil de hacer (lo probaré a ver si es verdad).
Si la chica se ha cuidado muy mucho de no decirme que el queso no le gusta, algo que, listas que son las joías, sabe que prácticamente la inhabilita como candidata, supongo que retiraría con un tenedor la poca salsa que le ponga encima y se comerá el solomillo “pelao y mondao”.
De ahí que la salsa se eche “bajo demanda”…
¡Encima cocinas bien!(o lo parece:-)Necesitaba un poco de humor del Sr.k para animarme el día. Si no fuera por ti… Lo malo es que me ha entrado hambre:-/
No lo hago mal… las dos o tres cositas que sé hacer… claro. Las típicas (pasta y filetes vuelta y vuelta) y alguna cosa más elaborada. Estoy intentando aprender y ampliar mi repertorio, eso sí… y mi madre, que es una excelente cocinera, me da algún consejo que otro…
Una cosa importante que tambien debes averiguar: enterate si, por casualidad, su ultimo desengaño amoroso la conquistó y la ilusionó por medio de suculentos platos… para luego pegarle la patada de la forma más rastreta. Si asi ha sido, tienes hostias aseguradas.
Se me ha olvidado poner una aclaración:
Este blog no se responsabiliza del uso que algún desalmado pueda hacer de las recetas. Si alguien hace este estupendo solomillo al roquefort con el firme propósito de beneficiarse a alguna dama indefensa y luego darle la patada, aún siendo un acto reprobable que merece nuestra repulsa y la más firme de las condenas, la responsabilidad nunca podrá recaer en el inocente autor.
Sería como acusar de asesinato a los fabricantes de armas… no?
Pues te ha quedado la mar de apañao, Chef.
La próxima vez que lo cocines, le haces una fotico (al plato, no a la invitada) y la subes (a la foto, no a la invitada).
Seguro que está de puta madre (la foto no, el plato… o era la invitada??? Aisch…)
Jajaja… eso pensé… pero fue demasiado tarde… porque la invitada atacó el plato antes de que pudiera reaccionar… pero la próxima vez que haga el plato, lo fotografío… y, a la invitada también, aunque no suba la foto… de la invitada
En “Afrodita”, el libro que Isabel Allende escribió mezclando recetas, relatos y sexo, había una receta que eran Peras al roquefort que creo ella decía era afrodisíaca. Era algo como la misma salsa que tú haces pero se hecha sobre unas peras (ella decía de las que se crían en un árbol, pero lo mismo se puede innovar). Estoy segura de que los XY le pillais el erotismo al plato enseguida. Bs.
Echa, sin hache, que como ya nadie me corrige, me tengo que corregir yo sola.
Eres un crack, me parto la caja al mismo tiempo que hago el papeo.
Ahora llevo un tiempo en el que me mola la cocina y me pillo recetas, pero las tuyas están bien explicadas y con humor.
No llegaras al Sr. Don Arguillano, (por los chistes) pero llegaras lejos. Por lo menos al catre con la acompañante. Jajaja
Saludotes figura
[...] Cocina para solteros (con pretensiones) – Solomillo al roquefort diciembre, 200913 comentários 5 [...]