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Archive for 28/10/08

El glaciar del Gangapurna, desde Manang

El glaciar del Gangapurna, desde Manang

Mi madre tiene una memoria pésima. Bueno, pésima siempre que no sea algo que le haya hecho, que entonces recuerda todos los detalles por insignificantes que estos puedan ser. Aunque eso es una característica común de las madres. Lógicamente cuando les conté a mis padres que me iba de vacaciones a Nepal, a la región de los Annapurnas, no podía saber que a finales de Mayo moriría allí Iñaki Ochoa de Olza, un montañero español, después de varios días de agónica cuenta atrás y con las noticias todo el día dando el parte de salud. Así que mi madre asoció Annapurna a la palabra muerte… y para qué queremos más. Y dio igual que le dijera que nos quedaríamos a 2.000 metros de donde murió Iñaki. “Edema pulmonar” empezó a ser una palabra común en nuestras conversaciones. Y no se le fue de la cabeza. Todavía hoy me pregunta qué es lo que se me perdió a mí por Nepal, habiendo tantas cosas que ver en España… ¿A que no has visto el monasterio de Piedra?

Panografica de los Annapurnas

Panografica de los Annapurnas

Annapurna y pagoda

Annapurna y pagoda

Los Annapurnas no son una montaña. Son seis, que reciben todas el nombre genérico de su pico más alto, el Annapurna, de 8.091 metros de altura. A este le llaman en Annapurna I, y le siguen el II, el III y el IV… luego decidieron que eso de numerar montañas no estaba bien y, a las dos que quedaban, decidieron darles otros nombres, como Gangapurna (porque debe de ser muy sencillo llegar a la cumbre) y Annapurna sur. La más alta es la I y es la que normalmente se suele coronar. Pertenece a los 14 ochomiles, y será el último que Edurne Pasabán escalará para consagrarse como la primera mujer en lograr los 14 ochomiles.

Annapurnas y Manis... otro gran clásico

Annapurnas y Manis... otro gran clásico

Al salir de Lower Pisang (el Villabajo del anuncio), a las siete y media de la mañana, había algo en el ambiente que nos decía que ese día sería espectacular. En realidad lo que hizo espectacular ese día no fue lo que había, sino lo que no había… ni una nube en el cielo. Y tampoco había un camino pedregoso que nos hiciera tropezar y caer. Incluso todo el rato era un plácido llano, una altiplanicie que le llaman. Así que podíamos darnos por completo al vicio de mirar… montañas. Los Annapurnas III y IV, para ser exáctos… y la puntita del primero, que todo hay que decirlo. Y fue sencillamente espectacular. Lo malo es que las fotos no hacen justicia…

La puesta de sol

La puesta de sol

No es de extrañar que invirtiéramos más tiempo del necesario en llegar a Manang… pero es que cada dos por tres había que sacar una foto. Creo que me dio tortícolis. La llegada a Manang fue mirando hacia arriba… menos mal que no había barrancos durante el camino, porque lo más seguro es que alguno de nosotros terminara en el fondo de alguno. Por cierto, la foto en la que salgo sin gafas, que es la que tiene el Annapurna al fondo, todavía no me la han pasado… así que, de momento, tendrá que esperar. Eso sí, en cuanto la tenga, reeditaré este post para añadirla y con ello contentar al clamor popular.

Una instantanea por la tarde

Una instantanea por la tarde

PD.- En realidad toda esta información es sólo de relleno. Hoy, lo importante, son las fotos… especialmente la panografía de los Annapurnas. Es la unión de 17 fotos, con un pequeño grado de transparencia y en diferentes posiciones. Me ha llevado unas cuantas horas realizarlo, pero tiene muy buena pinta. El original tiene un metro y medio de largo y medio metro de alto… y lo colgaré en casa.

Próxima entrega: Nepal (5) – Un post escatológico

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