Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Día a Día’ Category

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: ¡Este blog está en fuego!.

Números crujientes

Imagen destacada

Un barco de contenedores puede llevar a unos 4.500 contenedores. Este blog fue visto cerca de 15,000 veces en 2010. Si cada cada visita fuera un contenedor, tu blog llenaria 3 barcos.

In 2010, there were 3 new posts, growing the total archive of this blog to 242 posts.

The busiest day of the year was 12 de enero with 133 views. The most popular post that day was Nepal (6) – ¿Qué hacer cuando se va la luz?.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran search.conduit.com, google.es, miradadepat.com, es.wordpress.com y bitacoras.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por universo, el universo, solomillo al roquefort, sexo en el camino de santiago y dieta del serrucho.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Nepal (6) – ¿Qué hacer cuando se va la luz? octubre, 2008
1 comentario

2

Google y la corrupción septiembre, 2008
4 comentários

3

La primera vez que me fui de putas abril, 2008
2 comentários

4

Cocina para solteros (con pretensiones) – Solomillo al roquefort diciembre, 2009
13 comentários

5

El primer chocho no se olvida diciembre, 2008
10 comentários

Read Full Post »

Ahora mismo hay en la tele dos series que tratan sobre el lenguaje corporal en dos cadenas diferentes. Debe de ser la nueva temática de moda, como lo ha sido (y quizá lo siga siendo) la temática de la policía científica adictos a las linternas de mano (tres series en parrilla), la de médicos (dos series) o en su día la de abogados o la de grupo de fuerzas especiales fugados de una cárcel de máxima seguridad donde habían sido recluidos acusados de un delito que no habían cometido.

A mí me gustan las dos, aunque no las veo regularmente. Especialmente “Miénteme”, más que nada porque la protagoniza Tim Roth, que es un pedazo de actor como la copa de un pino; y porque lo han dado un enfoque más científico. En la serie hace de especialista en el lenguaje corporal, una especie de detector humano de mentiras. Digamos que es capaz de detectar las micro expresiones involuntarias que denotan lo que de verdad se piensa y que intentamos ocultar con las palabras. Como dice el doctor House… mentimos siempre.

No soy un gran especialista en el lenguaje corporal. Digamos que sé leerlo como la mayoría de la gente. Como ser humano del género masculino en edad fértil y sin pareja, el lenguaje corporal femenino me es especialmente sensible. Básicamente la cuestión es saber si le gustas, o le resultas más o menos agradable, a la mujer que tienes enfrente.

Hay una serie de señales que suelen ser inequívocas. Por ejemplo, si la chica se toca el pelo mientras habla contigo, juega con él, etcétera, suele ser señal de que le interesas. Si perla los ojos y no rehuye la mirada, suele ser señal de que le interesas. Si te toca repetidas veces los hombros o los brazos mientras te habla o le hablas, puede significar que le interesas. Y si te toca el pecho también, aunque si te planta la palma de la mano en el pecho y empuja, significa que te largues. Si te abraza y se aprieta contra ti, pecho con pecho, es que le interesas, y si junta la pelvis, es que además le atraes sexualmente (este punto es un hecho que se ha dado poco en la historia. Se comenta que una vez se produjo pero está sin documentar).

Entonces, digo yo, si todas estas señales se dan… la respuesta correcta a “¿Te puedo llamar para tomar un café?” No es “Depende… ¿Con qué intención?”. O sea… ¿qué intenciones puede haber aparte de las evidentes?

De verdad que no paraba de tocarse el pelo… aunque bien pensado, esa podía ser otra clase de señal. Una no involuntaria y sí parte de un código secreto… ya sabéis: “Si me toco el pelo tres veces es que el tío es un plasta y venís a rescatarme”. Vale, es posible que yo sea un plasta… pero sus amigas son unas cabronas. En dos horas no apareció ninguna para salvarla…

Votar en Bitácoras

Etiquetas: , , , , , , , ,

Read Full Post »

La escena empieza como empiezan muchas escenas hoy en día. Johnny Be Good sonando a todo volumen: La melodía inconfundible de mi teléfono vibrando encima de la mesa. En la pantalla un número desconocido.

– ¿Diga?
– Hola.
– Hola… eh… ¿Quién eres?
– Soy Troy, Troy McClure.

Troy McClure, actor aficionado amigo de una amiga mía. Habíamos coincidido en dos fiestas y en una obra de teatro amateur. Poco más se puede añadir a su currículo. Definitivamente no es lo que se puede considerar un amigo.

– Hola Troy, ¿Cómo te va?
– Sr. K, te necesito, tío…

Desde luego, no era una frase que esperara escuchar. De todas maneras, conociendo el historial de este tío, no tenía ninguna connotación sexual.

– ¿Qué puedo hacer por ti?
– Verás… este viernes he quedado con cuatro mujeres. Iban a venir unos amigos míos pero me han dejado colgado. Así que estoy yo solo con las cuatro…
– Mal lo veo, sí…
– Ya sabes… si vas con cuatro, al final no te comes ninguna… así que necesito ayuda, tío.

En eso tenía razón. Yo una vez salí con nueve y me terminé acostando solo. Todavía la ciencia no lo ha investigado, pero creo que se genera como un campo de fuerza negativo, que se hace más intenso cuantas más mujeres hay en el grupo. Me surgió una duda evidente:

– ¿Están buenas?
– Las que yo conozco, sí. Son dos actrices y una médico… la otra no sé cómo es. Pero no te preocupes, que yo me pido la fea…

En realidad, la que él se pidiera daría igual. Es una verdad como un templo que son ellas las que eligen, y que cualquier reparto entre nosotros es una pérdida de tiempo.

– Pues gracias por acordarte de mí, macho… pero es que este viernes no estoy. Según termine de trabajar me marcho de fin de semana fuera…
– No me jodas…
– Lo siento, y eso que es tentador…
– Oye… ¿Y no tendrás un colega majo… que se enrolle bien…? Es que estoy desesperado…

Botón de Bitacoras
Etiquetas: , , , ,

Read Full Post »

La semana pasada me compré una báscula. Una de esas que suelen estar en el baño. Es de cristal, de diseño, y tiene un contador digital. Aunque en lo demás es como todas las básculas que he conocido: te subes encima y ellas te asustan. Supongo que un baño no es un baño si no tiene una de esas máquinas para pesarse. En casa de mis padres había una, siempre la misma, de las antiguas, de las que tenían un disco que giraba con los números pintado… que asustaba analógicamente… pero asustaba igual.

En mi presentación dije, años atrás, que no era ni alto ni bajo. Y no mentía. Dije que no era ni listo ni tonto, y seguía sin mentir. Y que no era ni flaco ni gordo… y no era mentira en su día, aunque hay ya algo que no es verdad. Este último año ha sido como una especie de cuesta abajo. Desde que volví de Nepal cada vez hay más de mí en el mundo.

Compré la báscula, la saqué del embalaje y la coloqué entre el lavabo y el bidé, junto a la pared. Comprobé que se encendía y que aparentemente funcionaba. Pero no me subí en ella. Saber el peso es un gran momento en la vida de uno, y tenía que prepararme a conciencia. Y allí se quedó.

Hasta hoy.

Digamos que hay límites que un hombre no puede sobrepasar. Hay una especie de raya roja virtual ante la que uno se deba plantar y que, ir más allá, simplemente no es una opción. Creo que este mundo no es tan bueno que se merezca más y más yo pululando por él. Ha llegado el momento de dejar de ser el doble de George Clooney, y el triple de Brad Pitt.

Lo que hay que hacer está claro… comer menos, más ejercicio, más fruta, menos chucherías, más cucurucho y menos sofá. Volver a las excelencias de la dieta mediterránea. Comer en casa, o en casa de mi madre que es todavía mejor. Se terminaron las noches de mus y pizza, que pasarán a ser, noche de mus y lechuga. Los bocadillos sólo en las viñetas de los cómics. Y volver al gimnasio… ¿Qué es eso de pagar para no ir?

Todo eso está bien. Pero… vista la enormidad del reto, directamente proporcional a la enormidad de mi ser, el desafío no es baladí. Es fácil perder el ánimo y dejarse vencer por la inevitabilidad del hecho de que a medida que uno se hace mayor, el cuerpo tiende a expandirse, en plan universo… ¿Cómo luchar con eso?

La clave es plantearse pequeños retos. Esta semana el reto es sencillo. Objetivo: perder un kilo.

No es tan complicado, ¿no?

Botón de Bitacoras
Etiquetas: , , , , ,

Read Full Post »

¿Alguien ha visto Matrix? Qué tontería… todo el mundo ha visto Mátrix (excepto algún enfermo en coma y gente asocial). Os pongo en situación… azotea del edificio donde tienen a Morfeo secuestrado. Un agente dispara a Neo varias veces y Neo hace eso de echarse para atrás esquivando las balas.

Otra película. Top Gun. El F18 Tomcat de Tomcrús es perseguido por un Mig21 ruso. El Mig 21 ruso es mucho mejor avión y le tiene enfilado, apuntando con los misiles. Las alarmas del avión no hacen más que sonar y Tomcrús hace todo tipo de maniobras evasivas… el fin parece cerca.

Hay un clásico del spagueti wester de la factoría de los indescriptibles Bud Spencer y Terence Hill: Quien tiene un amigo tiene un tesoro. En realidad destaco esa porque es la única de la que me sé el título. Lo curioso es que en esas películas siempre se lían a golpes… curiosamente siempre con la mano abierta.

Cuarta película: Gorilas en la niebla. La investigadora se enfrenta con el macho alfa de la manada, el espalda plateada, el cual empieza a golpearse el pecho con los puños y a gruñir, emitiendo sonidos guturales propios de los animales salvajes. Mientras, la doctora se humilla y campea el temporal.

Cualquiera se preguntaría qué demonios tiene esto que ver con la vida real. Pues mucho. Os cuento:

Llevo dos semanas un poco malas en la oficina: Estoy dejando el tabaco. El tabaco que fumaba mi jefe en la oficina. Vamos, que mi jefe está dejando de fumar… y eso es algo inaguantable. Y como mi jefe no es nada egoísta, se dedica a compartir su mal humor con nosotros a todas horas. Pero no puede enfadarse sin más… busca un motivo.

Durante la semana pasada me libré tres veces de tres broncas. Gracias a que no borro ni un correo pude demostrar que cosas de las que se me acusaban no eran para mí. Así que, al igual que Neo en el rascacielos, esquivé las balas haciendo malabares.

Esta semana, al igual que en Top Gun, mi jefe ha estado detrás de mí todo el tiempo. Le sentía enfilándome con sus misiles y yo haciendo maniobras acrobáticas para evadirme. Pero cada vez más cerca…

Hasta que me ha dado hoy. Ha sido por un tema del que se suponía que tenía que estar enterado pero que, quien tenía que informarme no lo hizo y, luego, para quitarse el marrón de encima, simplemente me acusó. Con dos semanas para darme caza… mi jefe no ha entrado en razones y, al igual que Bud Spencer, me ha soltado un sopapo (es una forma de hablar) que ríete tú de la mano abierta del actor.

Pero claro… al ser algo completamente injusto, me he revuelto. Y, al igual que el gorila macho del lomo plateado, se ha golpeado el pecho., ha emitido sonidos guturales y ha hecho valer sus cojones como prueba irrefutable de que en el departamento se hace lo que él quiere…

¿Quién dijo que la vida no imita al arte?

En fin… como estoy un poco de aquella manera, alegradme el día entrando en la Taberna del Escocés, y leed mi primera aportación publicada. Se trata de un minirelato llamado “Entrevista de trabajo”… el primer b-side que publicamos.

Ah… y el dibujo que adorna el post también lo he hecho yo..

Read Full Post »

“Te vas a pasar a verme esta tarde por el bar?”, parpadeó en mi pantalla el viernes por la mañana. Era la rubia (quien va necesitando un nombre decente, pero ya), con quien he tenido muchas conversaciones por el Messenger y algunas menos en persona.

No sé si os lo había dicho, pero La Rubia trabaja como camarera en un bar de copas cercano a mi casa las noches de los viernes y los sábados. Trabajo que compagina con el que tiene de lunes a viernes en el taller de coches. Como se ve es una mujer muy trabajadora. En dos ocasiones me había pasado por el bar y, en las dos, estaba tan lleno que el caso que pudo hacerme fue cero. Así que cada una de las veces, bien metido en mi papel de El Señor Capullo, aguanté estoicamente una cerveza e hice mutis por el foro al terminar.

Esta vez fue algo diferente.

Salí de la oficina tarde (semana de guardia) y del tirón me pasé por el bar. Tenía la esperanza de que por una vez no hubiera mucha gente. Y, como dice el dicho, a la tercera fue la vencida. Había unas cuantas mesas ocupadas y un par o tres de tipos en la barra, con sus respectivas bebidas. Y poco más. Así que tuve oportunidad de charlar un poco con ella, mientras me tomaba una cerveza.

Pero poco.

La razón fue que el jefe de la chica, un tipo de unos cuarenta y cinco años y de complexión fuerte, se nos acercó e interrumpió una conversación bastante interesante.

– ¿Sabes jugar al billar? – preguntó.
– Un poco. Sé con qué parte del taco hay que darle.
– Pues vente.

Y fui. En la mesa de billar estaba todo dispuesto para una partida… las bolas colocadas, los tacos… todo. El dueño del bar se aburría y quería jugar un rato.

La última vez que jugué al billar, estaba en el poder Felipe González y era todavía un jovenzuelo despreocupado que usaba americanas de pana con parches en los codos. Bueno… no es cierto, pero casi. Nunca he sido especialmente bueno en el billar. En realidad en ningún juego de los que se pueden disfrutar en los billares. Principalmente porque no solía faltar a clase y porque tengo poca coordinación ojo-mano. O sea, se me da bien el billar como concepto teórico trigonométrico. Pero no pasa de ahí.

Esta vez tampoco fue diferente. La primera partida más o menos aguanté hasta el final. En la segunda fui barrido del mapa y sólo me salvó del abucheo del público el hecho de que no había público para abuchear. La tercera… mejor no digo nada. Lo peor es que la Rubia estaba en la barra con cara de aburrimiento.

– ¿Sabes jugar al futbolín?
– A eso un poco mejor… pero no mucho mejor.
– Vale. Futbolín clásico… no vale ni media ni hueco y en la delantera hay que esperar.

El futbolín fue la siguiente disciplina donde me siguió humillando. Pero tampoco pude perder dignamente. No hay mucho que se pueda hacer contra alguien que lleva jugando al futbolín desde hace 40 años. Y la rubia seguía en la barra sola, con cara de aburrimiento.

Supongo que como no era rival, dejó de ser divertido, y me pude escapar. Al menos durante unos minutos. Que fue el tiempo que tardó en acercarse otra vez a donde estábamos nosotros, con la intención de participar en la conversación. No sé muy bien cómo, empezó a contarnos una anécdota donde, curiosamente, aparecían varias personas muertas, algunos a navajazos.

– Yo llevo garitos como este desde hace mucho tiempo – dijo en un momento dado – y lo que de verdad funciona son las camareras guapas. En el tiempo que una chica se ha tomado un pelotazo, un tío se ha tomado tres. Y los tíos van a los sitios donde la camarera está buena.
– Eso es verdad – dije yo, gran conocedor del fenómeno “camarera”.
– Y tanto que es verdad – siguió el jefe – llevamos tres años abiertos y sólo has venido desde que está esta chica en la barra.
– Totalmente cierto – dije mirándola a los ojos.

Ella sonrió.

Me tomé otro par de cervezas (o más), de las que pagué sólo una (el jefe, además de no dejarme charlar a solas con la chica, no me dejaba pagar ninguna cerveza). Y dieron las tres de la mañana. Teniendo en cuenta que el sábado tenía que madrugar… iba siendo hora de irse. Así que estreché la mano del Jefe (que insistía que me quedara un rato más) y me dirigí a la entrada para camareros de la barra. Allí estaba la rubia esperándome para darme dos besos.

Después de la tercera visita-fiasco al bar, quedaba claro que había que buscar otra clase de terrenos para vernos. Así que al finalizar el segundo beso y todavía con mi mano en su cintura le dije:

– ¿Puedo invitarte el domingo al cine?

A lo que ella respondió en milésimas de segundo:

– Si.

El sí más rápido de mi historia.

Así que el domingo, si no hay nada que lo impida, tendré lo que parece nuestra primera cita juntos…

A ver qué sucede.

votar
Etiquetas: , , , , , , ,

Read Full Post »

Hace unos cuanto años mi cuñada adoptó un gatito. Tenía apenas una semana y era todo cabeza y ojos. Atigrado y con unas garras como agujas, apenas se podía mantener en pie. Como ella tiene otros gatos mayores, me pidió el favor de cuidárselo hasta que fuera lo suficientemente grande como para que le pusieran una vacuna para no sé qué enfermedad de gatos.

Yo no soy mucho de animales, pero accedí. A pesar de que había que darle un biberón cada poco tiempo y que el bicho maullaba cuando lo dejaba sólo en la cocina por la noche. Al final terminó durmiendo en mi habitación. Él en su cesta y yo en mi cama. Bueno… en realidad debería de decir más bien “ella”.

Yo la llamaba “Lucifer”, que me parece un nombre genial para un gato. A mi cuñada no le gustaba porque decía que no era un nombre para una hembra, a pesar de que “Luci” como diminutivo sí podía ser femenino. Así que decidí llamarla “Muerte”, que es femenino y más molón que Lucifer. Y, usando el adjetivo “pequeña” delante, había un juego de palabras muy majo. Pedro mi cuñada no debió de pillarlo y al final decidió llamarla “Mimí”, que es la cosa más cursi que he oído nunca. Escribir “Mimí” me hace pensar en lazos rosas y cosas como “tutús”. Y muchos tirabuzones y nubes de algodón de azucar.

Los primeros días de “Muerte” en mi casa fueron muy duros para ella. Supongo que echaba de menos a su mamá y no paraba de maullar. Aunque tragaba del biberón como si su vida dependiera de ello. En realidad dependía de ello, claro. Pero apenas salía de debajo del jersey viejo que constituía su abrigo, dentro de la cesta que constituía su casa.

A los pocos días la descubrí husmeando el borde de la cesta, aunque volvía a desaparecer dentro del jersey en cuanto me veía aparecer. Digamos que se convirtió en una especie de juego entre los dos. Era eso, o tenía atemorizada a la mismísima muerte.

Un par de días después se atrevía a pisar el cojín sobre el cual estaba la cesta. Y al poco tiempo se aventuraba ya a olisquear la alfombra sobre la que estaba el cojín. Ni que decir tiene que el gatito empezó a desaparecer debajo de cualquier sitio y cogió la costumbre de seguirme por toda la casa. A veces la dejaba dormir sobre mi tripa, mientras yo estaba recostado viendo la tele… pero dejé de hacerlo cuando se me cagó encima. Me estropeó alguna camiseta con sus uñas y descubrí que no le gustaba que le cogieran la cabeza y le hiciera la “minipimer”, porque me mordía y arañaba. Tenía mucho carácter la gata.

Hicimos buenas migas.

Cuando se la llevó mi cuñada, “Muerte” era un tigre encerrado en el cuerpo de un gato de nombre cursi.

En esto he pensado hoy mientras caminaba por un barrio periférico de un pueblo periférico. Un barrio en el que nunca había estado y en un pueblo en el que nunca había pensado estar. Y me acordé de cuando era pequeñito y no me dejaban bajar sólo a la calle, o cuando sí me dejaban salir a la calle sólo, pero sin cruzar la carretera.

Me acuerdo de la primera vez que fui a los recreativos del centro comercial sin el permiso de mis padres (¡Y eso que había que cruzar una calle de 4 carriles!). Pero es que había un simulador de La Guerra de las Galaxias y eso lo justificaba todo.

Mi territorio se ampliaba día a día y del centro comercial pasé al barrio de al lado, y de ese al otro extremo de la ciudad. Aunque un viaje al pueblo más cercano suponía una aventura todavía… ahora creo que no hay demasiadas barreras y me aventuro a lugares nuevos y, sobre todo, muy lejanos y exóticos. Y me sonrío cuando me acuerdo de mis tiempos debajo de un jersey viejo.

¿Qué hacía yo en un barrio periférico de un pueblo periférico? Pues muy sencillo. Había ido a recoger mi coche. Lo estaban arreglando. Al final, resultó que no era nada de los que me habían dicho, y lo era todo a la vez. Pero no me ha costado casi nada. ¿Por qué? Por que me lo ha arreglado el padre de la chica rubia del perrito feo

Ahora tengo que devolverle el favor invitándola a cenar.

¿Tengo o no tengo suerte?

Botón de Bitacoras
Etiquetas: , , , , , , ,

Read Full Post »

Older Posts »