Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘arroz’

Este verano con el Capitán Haddock ha dado para mucho. Además de nudos marineros, arriar la mayor y tener cuidado con la botavara, he aprendido a cocinar la autentica receta italiana del Risotto. Lo que os voy a enseñar es lo que yo llamo:

Risotto a la Sr K.

Una cosa que he aprendido con los años es que hay que tener una especie de despensa de emergencia, algo así como un fondo de armario con cosas que no deben faltar en la cocina, por lo que pueda pasar.

El ideal de cosas que pueden pasar es despertarte un domingo a las tres de la tarde con una impresionante mujer desnuda en la cama, que te mire con ojos de deseo y te diga: “tenemos que recuperar fuerzas… ¿no te parece?”. En realidad una de las cosas que pueden pasar es, con toda probabilidad, despertarte un domingo a las tres de la tarde con hambre y que ya sea demasiado tarde como para presentarse en casa de los padres a comer.

Así que hay que improvisar. Abre la alacena (he tenido que buscar la palabra en el diccionario, no creáis) y echa una ojeada a lo que hay. Si has hecho los deberes y te has molestado en tener ese “fondo de armario”, tendrás arroz. Porque tienes arroz ¿Verdad?

Ingredientes:

  • Dos o tres tazas (pequeñas) de Arroz
  • Media cebolla (del tamaño de una pelota de tenis)
  • Chorizo.
  • 1 Pimiento verde.
  • Pastilla de caldo concentrado.
  • Queso rallado (como para una boda)
  • Aceite de oliva

Te hará falta media cebolla, un poco de aceite y algo con lo que acompañar al arroz. Yo tenía chorizo y un pimiento verde. Pero vale casi cualquier cosa: salchichas, setas, jamón, guisantes… lo que sea. A lo mejor sal (a mí me gustan las cosas sosas… porque para salado ya estoy yo). Y queso rallado. Eso nunca puede faltar. Si tienes una pastilla de caldo concentrado a mano sería ideal. Bueno… lo ideal, como la mujer desnuda, sería tener caldo de carne de verdad… pero todo no se puede tener en esta vida.

Preparación

La cosa es la siguiente: Pon como medio litro de agua (o más, por lo de que más vale que sobre a que falte) a calentar en un cazo y cuando esté hirviendo le echas la pastilla de caldo concentrado. Mientras, corta la cebolla en cachitos chicos, taquitos o tiras. Menos echarla entera, puedes cortarla como te plazca. Cuanto más picada, mejor. Pica también el pimiento muy picadito y el chorizo en tacos pequeños. Mientras haces todo esto, pon una cacerola al fuego, a mitad de potencia, y le echas aceite. La idea es freír la cebolla, así que echa el suficiente aceite para que se fría, pero no para que se ahogue. La verdad es que no tengo ni idea de cuantas cucharadas son, o centilitros. A ojo. Exprésate.

Pon la cebolla en el aceite a que se ponga rubia, que se poche. Estará blanda. Es el momento de echar el pimiento y el chorizo (o los otros ingredientes de tu fondo de armario). Tienes que darle vueltas al mejunje para que el chorizo suelte la grasilla y el pimiento se ablande. Cuando el pimiento esté blando y el chorizo haya cambiado de color a algo parecido al marrón (no entremos en matices), es cuando habrá que echar el arroz.

La idea es que de una cebolla del tamaño de una pelota de tenis algo crecida da para cuatro raciones. Media cebolla da para dos. Una taza de café es una ración (generosa) de arroz. Pero no una taza de desayuno. Eso es suficiente arroz como para que coma una ciudad pequeña. Me refiero a las tazas de café pequeñas. Así que llena dos tazas de arroz y las echas al sofrito que hemos preparado. Yo echaría una tercera… pero sólo de estar acompañado.

Ahora es cuestión de no dejar de dar vueltas. El secreto del risotto es que suelte el almidón para que tenga un aspecto “cremoso”. Y la única manera que se me ocurre es dando vueltas al arroz sin parar (además de que una pareja de guardias civiles le obligue a hacerlo… para quien no lo entienda, que busque el chiste del conejo en Internet). Así que usa una cuchara de palo para remover el arroz, la cebolla y los demás ingredientes, hasta que se impregne del color general y se fría un poco. No deberían de ser más allá de un par de minutos o tres.

Con un cazo ve echando caldo (el que habíamos puesto a calentar y que, por dios, como no lo hayas quitado ya, se te habrá evaporado entero), hasta que se cubra el arroz (pero no te pases), y sigue removiendo. El arroz expulsará el almidón y se tragará el caldo, así que es normal que la mezcla aumente su volumen. Cuando veas el arroz otra vez, vuelve a echar caldo hasta cubrirlo, y sigue dando vueltas. De vez en cuando prueba el arroz. Si hace un sonido como “Crunch” al morder, es que sigue duro. Repite la operación un par de veces más (lo que te pida), hasta que veas que está más o menos en su punto (que es una mezcla pastosa, pero que se distinguen los granos de arroz). Tiene que estar un poco duro (pero poco), porque mientras esté caliente se seguirá haciendo, y si ya está blando, cuando llegue el momento de comer estará pasado.

Ha llegado el momento de echar el queso rallado (si no lo tenías rallado ya, pues haberlo hecho antes), para que coja un sabor y un aspecto más cremoso, y sigue removiendo. Unas doscientas vueltas después ha llegado el momento de servir en el plato.

Espera un par de minutos para empezar a comer, porque muy caliente tiene un sabor muy soso. Y, bueno, podrías quemarte la lengua (y si estás acompañado… no queremos eso, no?)

Se tarda como una media hora en hacer el plato. Es muy bueno, energético y sabroso. Te dejará muy bien y, como ves, muy sencillo de preparar. Si necesitas algo más rápido… un bocadillo de salami, mortadela o chóped. puede sacarte del lío.

Votar en Bitácoras

Etiquetas: , , , , , , ,

Anuncios

Read Full Post »