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Posts Tagged ‘Benno’

Esta ha sido una Semana Santa realmente extraña. Para empezar no me he ido a ningún lado, creo que es la primera vez en mucho tiempo que esto se da… pero pese a que no me he ido a ningún lado, no he parado en casa. Y no he dejado de soltar pasta…claro que salir de casa lleva asociado el gastar dinero (y asistir a espectáculos más).

El jueves trabajé, a pesar de ser fiesta, y luego quedé con una amiga para ir al cine (La guerra de Charly Wilson). Luego cena y para casa… a las tantas. El viernes venía Bloody en visita relámpago antes de salir para Italia y, bueno, era obligatorio quedar con ella y con Benno. Lo de relámpago no es una forma de hablar… realmente fue algo tan rápido que casi ni nos vimos. Era temprano y había quedado tarde, así que, después de comer, otra sesión de cine (Los falsificadores). Luego, sesión de Teatro (Agustín Jiménez y sus monólogos), cenar, copas y para casa… otra vez a las tantas. El sábado comería en casa (una vez al año no hace daño). Y casi sin pausa, y sin siesta, salí disparado para el punto de reunión… esta vez había quedado con dos blogueras que venían de visita desde las lejanas, verdes y bellas tierras cántabras: Ali y Noe.

Llegué pronto al punto de reunión: un céntrico local de una conocida franquicia de cafeterías americanas… de esas con sillones de colores y café caro que te cagas, en vasos y cucharillas de plástico. Eso sí: puedes comprar tantas tazas con el logo de la compañía como quieras. Como no tenía intención de tomarme ningún café, sobre todo porque no tenía las tres últimas nóminas encima y, en fin, tengo mucho cariño a mis riñones como para empeñar uno, pero fuera hacía un frío de mil demonios (más que frío, un viento hipohuracanado, aunque por suerte ya no llovía), decidí meterme dentro y hacer como que miraba las tazas y las bolsas de café. El segurata no me quitaba ojo, pero no llegó a decirme nada.

Ali fue mi primera comentarista. En realidad, mi primera fan (hasta que yo la añadí como amiga). Y eso marca, supongo. Lleva ahí desde el principio, creo que empezamos nuestra andadura en la Comunidad el mismo día. Y seguí, en cierta forma, gracias a sus primeros comentarios… que son el pan del bloguero. Pero, pese a ser de las primeras, no tenía ni idea de cómo era… la única información que tenía era un trozo de foto, en la que sólo se le veían los ojos… y no demasiado bien, según pude comprobar después. Así que a todas las mujeres que entraban en el local las fui mirando a los ojos… a ver si reconocía la mirada triste de Ali (y no lo digo yo, lo dice ella).

Al final tuvieron que funcionar los móviles, porque ellas se quedaron fuera a la intemperie, mientras que el rudo montañero estaba dentro, esquivando al guarda de seguridad inquisidor. Y me las encontré fuera, dentro de unas cuantas capas de ropa, azotadas por el viento, entre la multitud, y las arranqué de allí, cayendo luego en la cuenta de que a lo mejor ellas preferían el café de aquel sitio… en lugar de otro más tradicional… con banquetas incómodas, pero con café con sabor a café (y luego unas cañas).

A ver, que hay curiosidad ya, seguro. Podríamos decir que de un vistazo Ali puede parecer pequeña. Pero eso es porque se trata de una gran mujer encerrada en un cuerpo pequeño. Al menos es lo que pude adivinar debajo de las varias capas de ropa que llevaba encima. Destacan y cómo destacan, unos ojos verdes, más bonitos que todas las cosas. Uno se percata de que, aunque es joven (yo no la echaría más de veintitrés años) tiene mundo y muchas cosas que contar. Y una enorme curiosidad. Para la gente superficial, diré que me pareció guapa. Para los que se decanten más por el carácter, diré que tiene un fino sentido del humor. Una mujer sin duda interesante.

Noe, a quien no tenía el placer de conocer ni de haber leído (aunque sí conocía su característico avatar manga con el que se identifica), es amiga de Ali esde hace más tiempo del que pueden recordar, y son de la misma edad. Al contrario que Ali, Noe es rubia, o tirando a rubia, pero también es pequeñita (algo que está por demostrar que sea malo). Me encantó su sonrisa, siempre presente en la cara, y me llamaron la atención los hoyuelos de sus mejillas y sus ojos brillantes. La verdad, otra preciosidad de mujer. Una preciosa mujer que me ganó completamente después de decir que “podrías dedicarte a la radio porque tienes una buena voz”. A eso le llamo yo regalar los oídos.

Hablamos de muchas cosas, de los blogs, de otros blogueros (pero en casi todos los casos para bien), de viajes, de lo mal que está la profesión de periodista, del intrusismo que hay (en el periodismo y en la informática), de escribir, de la radio, de más viajes, del Racing de Santander y su hinchada femenina, del pasado y del futuro. Hablamos tanto que casi no llegan a tiempo al musical que querían ver, y del que tenían entradas. Al final, no nos hicimos la foto de recuerdo del momento… pero es igual, nos la haremos cuando me pase por Santander más pronto que tarde.

Fue una lástima no escuchar el móvil cuando me llamaron a la salida del teatro, porque podría haberles enseñado un poco de la noche de la Ciudad, un poco muerta en Semana Santa… la próxima vez será.

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Nota del 11 de Febrero. He añadido un álbum de fotos con las mejores que hice el jueves en el concierto. Podéis verlas en el enlace: Concierto de The Homeless Bones en la sala Bourbon Cafe. Por cierto Eme, si quieres las originales me lo dices.

El resto del post es igual al que publiqué ayer.

Podría contaros que “hablé” con la chica sordomuda de la piscina (la que describí con todo lujo de detalles en el post Acoso Policial). Pero no lo voy a hacer, principalmente porque no encuentro en el teclado los símbolos adecuados. Y porque no estoy seguro de que lo que yo le dije sea lo que ella entendió… y viceversa. Lo importante de ese acontecimiento es que volví a la piscina y que, tras 1.200 metros de nado continuo (esta vez sin dolor de hombro), y ducha de agua caliente reparadora (esta vez sin caricatura de policía pesado), cogí el coche y me presenté en la ciudad, dispuesto a presenciar el concierto de Eme Navarro con su banda The Homeless Bones. Olvidándome de que era jueves y de que el viernes… no, el viernes no tenía que madrugar.

Una de las muchas cosas buenas que tuvo la jornada del amigo invisible de la Comunidad, es que me empapé del blog y de la música de Eme para escribirle el regalo que le hice (A mi amigo invisible Eme Navarro) y, bueno, descubrí que no sonaban mal… así que tenía ganas de presenciar un directo. Por eso me salté el estricto régimen de cenas que me estoy marcando, me armé de mi cámara de fotos bien surtida de pilas, y me presenté en el local del concierto sin la seguridad de que otros comuneros estuvieran allí. Pero qué demonios… soy joven, guapo (este punto es discutible, por supuesto), y tenía mi cámara de fotos… ¿qué más me podía hacer falta? Bueno… una cerveza bien fría en la mano… pero eso era algo que tardé bien poco en remediar.

Cuando llegué al local estaba cerrado, parecía que estaban preparando el escenario, pero ya había como una docena o más de chicas esperando para entrar. “Esto promete” me dije. Y no me equivocaba. A lo mejor no os habéis dado cuenta de un pequeño detalle… entre los 1.200 metros y el irme al concierto no hay más que una ducha de por medio… pero nada de cenar. Así que me metí en el bar de al lado a ver qué me podían dar de comer a cambio de una cantidad aceptable de moneda de curso legal. Para mi sorpresa allí estaban Eme, Benno y Johnny , pero nada de cenar. Y nada cené. En lugar de eso hablamos de fotografía, de los goya, del Canon, de la semana de la moda de Madrid, de mujeres, de juego y de vino. Lo que viene a ser normal cuando se juntan personas de mundo.

En la puerta del local había varias sorpresas más… Pat, nuestra guapa y flamante ganadora del concurso de la Gala de Los Goya, su amigo Javier y su amiga Reichel, de la que podréis leer una descripción muy completa en el post que le dedicó Pat hace algún tiempo. Para el sector masculino que lea esto, os diré que Pat no sólo no exagera al describir a su amiga, sino que se queda muy corta. Claro que esto se puede tomar como que ya me había bebido dos o tres cañas, tenía el estómago vacío y como dijo ese gran hombre que era Dinio… “La noche me confundió”. Pero no, tengo suficiente experiencia como para saber que no exagero lo más mínimo. En cuanto a su amigo, al que he llamado Javier, bien podría llamarse José… pero es que soy un desastre para los nombres masculinos… Así que si no se llama Javier, o José, y sí Jaime o Jorge… que todo puede ser, Pat, corrígeme, porfa.

El concierto comenzó. No soy crítico musical ni mucho menos… es más, no tengo ni idea de música… pero tengo decir que los The Homeless Bones suenan muy bien en directo. Podéis ver un ejemplo en el vídeo que grabé de la canción Lucky Man, compuesta por Eme en honor de su mujer. A toda la Comunidad… en Semana Santa van a grabar un disco en las tierras Gallegas (Por qué allí y no en Torrelodones, es algo que sólo ellos saben). Lo digo porque es muy recomendable… y como cantan en Ingles, pueden pasar por algo del otro lado del charco… que mola más. Supongo que eme nos avisará cuando tengan el disco.

 

Después del concierto seguimos con las charlas, las cervezas y las risas. Reichel se marchó un poco antes que los demás, prometiendo que se apuntaría aun B&B. Por cierto, ella me ha cambiado el nombre y ahora soy el Señor Gusano (queda por aclarar que eso sea bueno o malo). Al final llegué a mi casa a las 3 de la mañana. Bastante cansado pero satisfecho. Una noche interesante de música y gente… la lástima es que no nos quedamos a la fiesta Sexy que empezó justo después del concierto. Por cierto, en una de las fotos aparece un ser (no me atrevo a definirlo de otra manera) que no es de la Comunidad… pero que se acercó y me vi obligado a sacarle una foto. Son las cosas que tienen el que a uno le confundan con los chicos de la prensa.

Hasta aquí la crónica del Sr Capullo para los cuarenta principales.

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El sábado me acosté con remordimientos. Tenía claro que, inevitablemente, tenía que mentir a Huracán si quería asistir a la quedada. O confesarle toda la verdad desde el principio… esto es: que escribo este blog, que va sobre ella y que la gente sabe más de lo que a ella le gustaría.

Y a fin de cuentas tampoco era tanto mentir.

Me levanté relativamente temprano y me fui a la cocina mientras Huracán seguía durmiendo, intentando hacer el menor ruido posible. Tenía intención de preparar un desayuno especial, en plan compensación por la mentirijilla. Así que eché mano de lo único que sé hacer de repostería. Saqué unos huevos y la botella de leche de la nevera. Puse a mano el bote de la harina y el del azúcar. Y alcancé la botella de aceite de girasol que tengo para estas ocasiones. Una vez que tenía todos los ingredientes en hilera encima de la mesa, me lié a juntarlos en sus proporciones justas mientras se calentaba una sartén.

En veinte minutos tenía preparadas una docena o más de riquísimas tortitas humeantes encima de un plato (convenientemente tapado para mantener el calor). Añadí un tarro de mermelada de fresa y un bote de nata montada (nunca debe de faltar uno en casa… por el enorme juego que da). Y lo puse encima de una bandeja. De haber tenido naranjas habría hecho zumo… y faltaba también una flor o algo así para decorar… pero en esencia, lo importante estaba.

Cuando entré en la habitación con la bandeja Huracán ya estaba despierta, aunque intentó hacerse la dormida (pero no se le ha dado nunca bien la interpretación). Supongo que el aroma a café recién hecho terminó de despertarla o no fui tan silencioso como yo pensaba.

Al final del desayuno no quedaba nata montada en el bote… y he tenido que echar a lavar las sábanas. Pero fue un buen desayuno.

Durante el resto del día le di vueltas a la cabeza. No sabía como enfocar el asunto de llevarla a casa cuando todavía quedaba media tarde y parte de la noche para estar juntos. Obviamente no podía decirle que había quedado con una amiga, porque ella es un poquito celosa. Tampoco podía decirle donde nos habíamos conocido y, por supuesto, tampoco podía llevarla conmigo, porque se terminaría enterando del blog y todo lo demás. Así que me decanté por el viejo método de sonreír y asentir y dar a entender pero sin decir.

– Tengo que arreglar unos “asuntillos”- dije mientras sonreía.
– ¿Qué asuntillos?

Y por respuesta simplemente sonreí un poco más y le guiñé el ojo.

– Ah… Ya te enterarás…

No me hizo más preguntas… y la dejé sonriente en su casa. Así que supongo que creerá que el asunto tiene algo que ver con ella. Tampoco está muy desencaminada… en cierta forma. Eso sí: tendré que comprarle algo bonito (necesitaré ayuda para esto).

Antes de entrar en la cervecería miré por la ventana. Allí estaban. Pat de espaldas al ventanal, a su derecha Benno y junto a él Cyrano. Y justo a su lado la persona por la que había mentido a mi novia… Bloody Sunlight.

Morena, con el pelo más largo de lo que había imaginado (por lo visto en la foto que publicó hace tiempo), delgada (creo que un poco más que en aquella foto) y completamente vestida de negro: falda por la rodilla, medias, un jersey de cuello alto pero sin mangas y unas botas puntiagudas, todo ello de color negro. Y bastante guapa (lo siento Bloody, pero es la verdad). Y ni rastro del famoso tatuaje.

Dos besos a las chicas y apretones de mano a los chicos. Y me incorporé a la conversación al instante. Como si fuera el reencuentro con una vieja amiga de toda la vida. De esos que hace años que no ves pero que es como si hubieras visto el día anterior.

Y hablamos de todo. De los blogs, de otros comuneros, de nuestros favoritos, de la vida, del amor, del sexo, del equipo de fútbol de cada cual, de nuestras respectivas parejas… de lo divino y de lo humano. Estuvimos tres horas y media dándole a la sin hueso y sólo lo dejamos porque Bloody tenía que coger un tren… aunque Cyrano disfrutó del honor de quedarse un rato más con ella (los hay con suerte).

Mi impresión del encuentro… Bloody nos transmite todos los días muchas cosas con sus textos. Pero tendríais que verla hablar en persona (y no lo digo por dar envidia). No pierde la sonrisa en ningún momento, ni siquiera al mencionar su enfermedad (a la que sin duda ya tiene acorralada en un rincón oscuro, temblando de miedo). Es difícil no sentir su fuerza interior y su intensidad al mirarla a los ojos, negros, brillantes y sobre todo sinceros. Y uno termina contagiándose de esa fuerza y de esa intensidad. Sin duda una gran mujer.

En resumen: El primer encuentro de lo que espero sea una larga serie de ellos. Para empezar, el próximo, en el B&B de este mes. Y ya hemos medio apalabrado un encuentro en el sur, para que puedan venir Patita y otros sureños…

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