Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘cumpleaños’

Era sábado y yo estaba es un cumpleaños de una buena amiga. Había ido porque es una buena amiga, y no tanto por la promesa de chicas, actrices para más señas, que habían confirmado su asistencia. La amistad está por encima de todo, pero me afeité y me puse zapatos.

Y sí. Hubo actrices, aunque ninguna llamó mi atención.

La que sí llamó mi atención fue una amiga de una amiga. Morena, pelo liso, cara bonita, sonrisa frecuente y ojos brillantes. Vestida de negro, escotada, pero sin ser presuntuosa, camisa negra y vaqueros a juego. No era de esas que te dejan boquiabierto y alelado, pero no se podía negar que “algo” sí que tenía. Así que me acerqué a ella y a mi amiga con la sana intención de ser presentado.

Solo que en el momento en el que llegué, mi amiga se fue. No porque no quisiera verme, sino porque había algo que nadie más podía hacer por ella, y seguramente el baño ya estaba libre. Pero también podía presentarme yo. O eso intenté hacer.

– Hola – dije sonriendo.

Lo que pasó a continuación no fue exactamente lo esperado. Para empezar nunca antes una mujer se había puesto colorada al verme. Pero no un ligero rubor que pudiera considerarse como una sutil muestra de interés. No. Un rojo del tipo “He salido a la calle en pelotas y me he dado cuenta ahora mismo” o, más bien, la variante extrema de “Tierra trágame”.

– ¿Qué haces aquí? – consiguió decir.
– Soy amigo de la homenajeada.
– Por favor… – me suplicó – no le cuentes a nadie cómo nos conocimos…

¿Cómo nos conocimos? Pero si no la conocía de nada… seguramente me estaba confundiendo con otro.

– Creo que te equivocas… pero… ¿Cómo nos conocimos?

Y ella adoptó un tono más rojizo todavía.

– Perdona… que no eres tú… que me he confundido…
– Eso ya lo sé – le dije – pero de verdad, tengo curiosidad. ¿Cómo nos conocimos? Tuvo que estar muy bien, para que no quieras que se sepa… ¿No?

Y no quiso contármelo. De hecho, no me lo contó. Pero con la tontería hablamos un buen rato y a lo tonto me lo bailo tengo su teléfono. No sé cómo conoció a mi otro yo, pero, desde luego, la forma de conocer al Sr K original tampoco ha sido como para olvidarla.

De todas formas me preocupa un poco el asunto. Porque no es la primera vez que me pasa algo parecido. Cada vez creo más que mis padres participaron en un experimento genético y hay por ahí más tipos como yo. Como en el libro de Ken Follet. Y uno, el muy cabrón, se lo está pasando de miedo…

votar
Etiquetas: , , , , ,

Read Full Post »

Anoche quedé con Tofu. El miércoles fue su cumpleaños y lo celebró ayer (tras un cambio de planes, porque iba a ser el sábado). Y por alguna razón yo estaba invitado. En realidad sería algo pequeñito… ella y yo, su hermano y su mejor amigo, y sus respectivas parejas.

Quedamos en su casa a las 9 de la noche para ir juntos al restaurante, lógico teniendo en cuenta que no conocía a ninguno de los demás celebrantes. Así que me fui con tiempo para poder aparcar en su barrio, algo que ralla con la improbabilidad matemática. Pero se me dio bastante bien y aparqué casi en la puerta tras sólo dos vueltas. Me quedaba por delante un largo tiempo de radio para amenizar la espera. Y había mucho que observar.

Aparqué casi a la puerta de un supermercado y, por las horas que eran, había trasiego de gente, casi todos con uniforme de oficinista: aprovechando la salida de trabajar, visita rápida al súper para comprar algo de comida. En la puerta, un chico subsahariano embutido en un raído abrigo marrón vendía con poco éxito la farola. Me llamó la atención su actitud. En lugar de ofrecer el periódico con desgana, como sabiendo a ciencia cierta que era un gesto inútil, el chaval tenía una sonrisa de oreja a oreja y, como campaña de mercadotecnia, ejecutaba pequeños bailes al ofrecer la publicación. Quizá era para quitarse el frío del cuerpo, pero de alguna manera transmitía simpatía. Casi me dieron ganas de bajarme del coche y comprarle un periódico.

En la acera, junto al coche, había un banco de madera con una pareja sentada en él desafiando al frío. Estaban muy juntos y parecían ser una pareja de enamorados. Seguramente lo fueran. Ella, andina y menuda; él, eslavo y fornido. No llamaban mucho la atención en el ir y venir de la gente por la calle.

Un enorme todoterreno me sacó de mis pensamientos al aparcar en doble fila junto a mi coche, bloqueándome la salida. Del vehículo se bajó una mujer de mediana edad bien resguardada debajo de un abrigo de pelo y de aspecto caro. Bajando de ese coche cualquier cosa tendría aspecto caro. La vi esquivar al subsahariano y meterse en el súper, para salir al rato con una bolsa repleta de cosas. Incluso los que tienen esos cochazos han de comprar comida, supongo.

Poco después de bajar el cierre de la entrada, una puerta lateral del súper se abrió y un chico joven sacó varios contenedores de basura. Se terminó la jornada laboral. En ese momento, la ya casi olvidada pareja de tortolitos del banco se activaron y empezaron a rebuscar entre la basura. Con movimientos precisos, posiblemente adquiridos con la experiencia, fueron separando lo que podría ser comestible. Casi todo lo que cogieron estaba embasado y, me imagino, serían productos caducados que no se podrían vender en la tienda, pero todavía comestibles. Entre los dos llenaron dos enormes bolsas.

Comenzó a caer una fina llovizna. En el reloj digital del salpicadero, las 9 menos 5… había llegado la hora de bajar del coche.

¿El cumpleaños? Tengo que ser sincero: Curioso.

Ella estaba preciosa, con un vestido verde muy entallado la mar de favorecedor, comprado para la ocasión. Era la primera vez que la veía con tacón alto (y me gustó el hecho de que todavía fuera más bajita que yo incluso con tacón).

En el restaurante nos esperaban los demás invitados y, por decirlo de una manera rápida, ella era la única mujer de la mesa. Su hermano y su mejor amigo, con sus respectivos novios. Y nosotros. No sé si sería alguna clase de mensaje.

Pero hubo jamón. Y a mí, con jamón… lo demás me da igual.

Botón de Bitacoras

Si haces click en el icono estás votando en Bitacoras Etiquetas: , , , , ,

Read Full Post »

Todavía recuerdo el primer chocho que vi. Por aquella época eso se llamaba chocho, como lo nuestro se llamaba pilila. Son cosas de la edad, supongo. Ahora habría usado otro tipo de palabra, más sonora, quizá… y que rima con moño. Pero con seis años yo no usaba esas palabras. A lo mejor las pronunciaba bajito, sin que nadie me oyera…

Aquel chocho pertenecía, como no podía ser de otra manera, a mi prima mayor, a la mayor de mis primas. No es que estuviéramos jugando a los médicos ni nada por el estilo. Ella tenía 16 o 17 años y yo apenas 6, y a esa edad ella ya jugaba a los médicos de verdad y a mí me gustaban los Clicks de Famobil. Y tampoco es que la estuviera espiando. Al menos técnicamente no fue así. Para empezar, yo estaba acostado en mi cama, arropado con una manta muy gruesa y era una hora en la que debería estar durmiendo. Así que no fue como si la espiase. Aunque eso fue exactamente lo que pasó.

Mi prima mayor estaba buenísima. No lo decía yo, lo decían todos. Era guapa y tenía un tipazo… y tenía mucho éxito con los chicos. Demasiado. Esto tampoco lo decía yo, lo decía mi abuela. Pero todos sabemos que las abuelas están algo chapadas a la antigua. A mi prima loe gustaba maquillarse y salir, y siempre se ponía cosas que remarcaban su impresionante pechera. Y así pasaba, que cambiaba de novio como de vestido. Digamos que se lo podía permitir.

El día que la vi desnuda estábamos en el pueblo. En el pueblo de mi madre, en la casa de la abuela. Una vieja caserona de más de cien años que llevaba más o menos ese tiempo cayéndose a trozos. De hecho, todavía se cae a trozos y, seguramente, pasará los próximos cien años haciendo lo mismo. La casa nunca ha sido muy grande, pero cuando los primos éramos pequeños, entrábamos todos sin problemas. A mí, en esa ocasión, me tocó compartir cama con mi hermano pequeño (que por esa época lo era, aunque ahora le hemos ascendido y es mi hermano mediano). Y en la otra cama dormían mis primas. Estábamos todos acostados, aunque mi prima mayor había salido con un chico esa noche.

Mi hermano es tan nervioso que apenas se le distingue de un epiléptico en pleno ataque. Bueno, no es verdad, pero es que se mueve mucho. Y, claro, yo no podía dormir bien. Por eso estaba despierto cuando mi prima entró en la habitación. ¿Por qué me hice el dormido? No lo sé muy bien. A lo mejor porque se suponía que tenía que estar dormido… seguramente. Pero el caso es que disimulé tan bien que mi nombre sonó en algunos círculos para entregarme el Oscar al mejor actor. Y ella, supongo que pensando que nadie la veía, se desnudó para meterse en la cama.

No recuerdo que me llamaran la atención sus tetas. Y eso que con esa edad y ese tipo tenían que ser grandes pero firmes, con el desafío a la ley de la gravedad que da la fuerza de la juventud. Pero qué le vamos a hacer… no les presté la menor atención. ¿Cómo fijarme en esos globos de carne estando tan cerca eso otro mucho más misterioso todavía? Y con pelos, además. Porque tenía pelos. Vamos a ver… no estoy hablando de pelo en plan… matojos de un bosque a finales de la primavera, antes de que pasen las desbrozadotas y limpien de matorral para evitar los incendios. No. Estoy hablando de pelo, pero no de tanto pelo. Tampoco hablo de un fino bigotillo recortado sobre la sonrisa vertical. Eso habría sido de correr estos tiempos. Hablo de pelo. Y para un niño de seis años, tener pelo “ahí”, es algo novedoso… casi misterioso. Supongo que a esa edad ya sabía que las niñas no tenían colita, pero no tenía ni idea de que a las niñas les salieran pelos ahí abajo.

Apenas duró el espectáculo, pero esos pocos minutos que tardó mi prima en colocar la ropa en la silla y apagar la luz antes de meterse en la cama se me quedaron grabados a fuego en la memoria.

Estos recuerdos me volvieron a la cabeza el sábado. Como ya dije en su día, hace un año además, mi abuela cumple años el mismo día que la constitución. Y el sábado mi madre hizo una gran tarta de hojaldre y nata para celebrar el cumpleaños de la abuela. No está muy allá de la cabeza, pero nos reconoce a todos. En la fiesta de cumpleaños coincidí con mi prima la mayor. Hacía muchísimo tiempo que no la veía.

Ahora es, literalmente, la mayor de mis primas. Ese cuerpo voluptuoso y bien formado se ha convertido en una enorme bola de gelatina blanda. Mi prima la mayor no tiene cuello, pero sí dos papadas. Y los antaño firmes globos de carne sufren ahora la gravedad con toda su fuerza. Casi podría decir que sufren la fuerza de la gravedad de Júpiter (que como todo el mundo sabe es más potente que la terrestre) y se desparraman encima de una barriga que, habiendo venido de Nepal recientemente, recuerda más a la de un Buda feliz que a cualquier otra cosa.

El tiempo pasa y los cuerpos cambian. Pero es curioso que me acordara de aquel día tan remoto en el pasado.

Botón de Bitacoras
Si haces click en el icono estás votando en Bitacoras Etiquetas: , , , , , , , , ,

Read Full Post »

Este post ha salido publicado a las 9:09 del martes 9 de septiembre del año de antes del 2009. O sea, las 9 y 9 del 9 del 9 del 9 (menos uno). El número nueve, como comprenderéis, tiene cierta importancia en este post. De hecho, tiene una importancia capital.

El nueve de septiembre es un nueve doble. Porque es el día 9 del mes 9. Y la suma de los dos nueves, da como resultado un 18. Curiosamente al sumar los dos dígitos obtenemos nuevamente un nueve.

Esto querrá decir algo… digo yo.

Nueve de septiembre de 2008. Los números no engañan y en esta fecha tenemos otro nueve doble. Por un lado Nueve de septiembre de 2008 tiene exactamente 27 caracteres. 27 es múltiplo de nueve… pero es que por otro lado… dos más siete son nueve.

Todo gira en torno al 9. Pero esperad… que hay más.

Un dos y un siete. Según la numerología, el siete de febrero corresponde también a un número 9. Nuevamente un nueve.

Al restar el siete de febrero al nueve de septiembre nos da como resultado que han pasado exactamente 215 días. Lo sorprendente de esto es que si dividimos 215 entre 23’88888888, que es una conocida constante universal denominada la constante de Dexter Gordon… nos da un 9. Otro nueve.

Demasiadas coincidencias para pasar por alto este día

Así que no hay que ser un gran experto en numerología y en la cábala para determinar que hoy es un día importante. De hecho no hay que saber ni una palabra de numerología y simplemente hay que fijarse en el calendario. ¿Qué ocurre cada nueve de septiembre desde hace ya algunos (pocos) años?

Es el cumpleaños de Reichel.

Lo curioso del asunto es que, precisamente un día que todo tiene tanta relación con el nueve… precisamente hoy… Reichel pasa del 9… y cumple un año más.

Felicidades, preciosa.

Botón de Bitacoras
Etiquetas: , , ,

Read Full Post »

Esto, que puede ser el comienzo del típico chiste donde al final se demuestra que los españoles somos más listos, es, en realidad, el resumen del cumpleaños que tuve el sábado por la noche. Para ser más exactos debería decir… van un español, un francés, un ingles… y doce mujeres en vestido de noche a un cumpleaños…

Doce mujeres. En principio, debería de haber sido una buena noticia… o sea… muy mal se tienen que poner las cosas para que, entre doce mujeres en vestido de noche, no haya una con la que ligar ¿no? Teniendo en cuenta que el francés y el inglés ya venían con su pareja respectiva, me dejaba un margen de diez a uno. Bueno, nueve a uno, quitando a mi amiga la del cumpleaños. Nueve a uno es un porcentaje muy bueno ¿Verdad?

Se daba otra circunstancia… una de las doce, la mujer del francés, estaba visiblemente embarazada. De siete meses, nada menos. Así que tenía una barriga enorme. Aunque no tanto, según la opinión de todas. Para estar embarazada de siete meses, claro… porque para tener gases a mí me habría asustado un poco. No estaba gorda, o eso es lo que opinaban todas las mujeres de la sala. Yo no sé mucho de embarazos. Lo único que sé es que una amiga mía, al séptimo mes de embarazo, parecía un modelo a escala real del planeta Marte… pero es que cogió mucho peso… así que a lo mejor tenían razón.

No sé si os ha pasado a vosotros alguna vez. Si en una cena hay una mujer embarazada y otra de las comensales ha sido madre, la conversación invariablemente gira en torno al embarazo. Multiplicad eso por diez. Porque diez de las doce eran madres. Y dos de ellas reincidentes.

Ligar no ligué (tampoco iba para eso), pero me enteré que la toxoplasmosis es una enfermedad que se puede contraer comiendo carne cruda. “¿Carne Cruda?” Dije yo. El jamón es carne cruda. Menos mal que la prohibición de comer carne cruda sólo recae en la madre. Pero es terrible… el niño puede hasta morir y todo. Así que no se puede comer jamón, ni jugar con la caca de los gatos (esta parte me quedó un poco en duda… o sea… ¿Quién juega con la caca de los gatos?). Ni comer pescado… aunque creo que eso no tiene que ver tanto con la toxoplasmosis como con el anisakis… que no es una bebida griega a base de anís, sino un parásito que tiene el pescado… en fin.

Otra cosa que descubrí es que hay una prueba obligatoria para las madres de cierta edad que consiste en pincharles con una aguja muy larga en la tripa y extraerles líquido amniótico… amniocentesis lo llamaron. Lo analizan y saben si el niño “viene bien”. El otro día, cuando os conté lo de mi miedo proverbial a las agujas, Escocés dijo que la epidural te la ponen también si eres hombre y te tiene que hacer una artroscopia de rodilla. Vale… pero de la amniocentesis seguro que me libro…

Por fin mi amiga cambió de conversación y me preguntó por mi viaje a Nepal… y para qué queremos más… una de las mujeres había estado en Nepal. ¿Algo a destacar? Sí… bajaban en camilla a los montañeros (a juzgar por sus palabras, a cientos) con mal de altura… queman a los muertos en piras funerarios en mitad de la plaza… pero lo peor es que sólo hay verdura para comer… pero si te gustan esos países exóticos…

Por cierto… la charla fue en su mayoría en inglés, porque el hombre no sabía español y, por el contrario, los demás sí sabíamos inglés… o, al menos, algo más que “My father is poor and my taylor is rich”… así que no me vino mal para practicar. Para practicar largos periodos de silencio…

Ahora que… cuando se marchó me desquité.

Tengo que ser sincero con vosotros: la noche estuvo bien. Terminé a las 5 de la mañana, por lo que todo no giró entorno a los embarazos… pero es que me gusta quejarme… ya sabéis.

Botón de Bitacoras
Si haces click en el icono estás votando en Bitacoras

Etiquetas: , , , , , , , ,

Read Full Post »

Me he levantado filosófico esta mañana. Y me he estado preguntando la razón por la que, si otras plataformas blogueras son más estables, funcionan mejor y tienen posibilidad de meter pijadas, nosotros seguimos aguantando aquí.

Creo que tengo la solución.

Por la gente.

Ahora quiero que hagáis un ejercicio de imaginación. Es muy difícil, así que tomaos vuestro tiempo. Quiero que os imaginéis como sería la comunidad sin Patita de Goma.

Aburrida, ¿Verdad?

Yo aún diría más: Mortalmente aburrida.

Patita está en todos los fregados, pisando en todos los charcos, y animando el cotarro. Con su paticuliar forma de hacernos reír a todos. Y muchos somos los que la seguimos. Porque Patita es una se esas personas que, invariablemente se hace querer. Y no lo digo sólo por ese “pico” tan estiloso, o su forma de mover su colita, sensual y sugerente. Tampoco porque sea la Patita de Goma más guapa que jamás haya conocido ser humano… no. Lo digo porque Patita es buena gente. Es muy buena gente. Y eso, amigos, mola mucho.

Así que, desde aquí os digo:

¡!!FELICITAD A PATITA, COÑO, A LA ORDEN DE YA!!!

Muchas felicidades Patita de Goma. Que cumplas muchos más (pero que no se te note).

Y como colofón, un robado que le hice a Patita un día de playa

Un besazo.

Read Full Post »

¿Qué nos está pasando? A ti, a mí, a nosotros, a todos… Sentémonos un momento y pensemos sobre ello. ¿No tenéis la sensación de que el mundo está irremediablemente loco? Poco a poco el sentido común, el menos común de los sentidos, parece haberse ido de vacaciones. Unas largas vacaciones. Y ahora impera la velocidad y el tocino. Y los cojones y el comer trigo. Como muestra unos cuantos botones.

Yo soy vocal de la comunidad de vecinos en la que vivo. Debo de ser la “A”, porque mi portal es el primero. Y ayer, ayer domingo, había una reunión de vocales. A las 11 de la mañana. Total… ¿Quién necesita dormir? Había que poner en común una serie de temas para incluirlos en el orden del día de la próxima junta de propietarios. Una junta muy especial porque se unen 400 familias más al gallinero, todos los de la segunda fase. Y se trataba de aclarar que “nosotros” tenemos una serie de puntos que “ellos” deberán acatar. Uno de los puntos a acatar son las normas de la piscina.

La constructora que edificó la urbanización decidió que la piscina no necesitaba capas de aislante, porque tenía la intención de usar un agua especial muy obediente y poco aventurera, más propensa a quedarse en el vaso de la piscina que a buscar pequeñas grietas e inundar los garajes. Lo que ocurrió es que se les debió de olvidar dar el curso de formación al agua… y así pasó: humedades en los garajes y más de 6000€ de agua tirados, literalmente, por el desagüe. Y un montón de meses de obras en la piscina, demanda judicial a la constructora y, como no, una derrama especial para pagar todo esto… por suerte la piscina ha sido reparada a tiempo.

Yo, en otra de las juntas, propuse que en lugar de llenar la piscina con agua, la llenáramos de hormigón, y un problema menos. Porque si la gente se diera cuenta de lo que realmente le cuesta la piscina (mantenimiento, socorrista, agua y luz) durante todo el año, para sólo dos meses de posible “disfrute”, optarían por pagar un bono en la piscina municipal y regalar manguitos de colores a los niños. Pero no. Me miraron como si estuviera loco. Ahora somos ricos, y hay que tener piscina en casa. Y, por supuesto, hay que discutir sobre las normas de la piscina durante horas. Un domingo por la mañana.

Otra peculiaridad que se da en mi urbanización, es que los propietarios somos minoría. La mayor parte de los pisos han sido comprados por un banco, y los alquila impunemente a cuantos pueden pagarlos. Y no son alquileres baratos precisamente. Pero aún así tenemos una pequeña China, una pequeña Camerún, una pequeña Polonia, una pequeña Colombia y una pequeña Marruecos en la urbanización. Gente trabajadora (o no). Gente, y punto. Como cualquiera. Y esta gente tiene hijos y, fíjate tú lo que son las cosas, quieren que sus hijos se bañen en la piscina. En “nuestra” piscina. ¿Habrase visto semejante desfachatez?

Hubo uno que propuso que pagaran un euro cada vez que quisieran bañarse en la piscina. Y dio igual que se le explicara que como arrendadores de una propiedad tienen todos los derechos del propietario mientras dure el arrendamiento, incluido el de bañarse en la piscina. Y sus hijos también.

Después de dos horas hablando sobre esto, llegamos a la conclusión de que se aplicarían los mismos criterios del año pasado, pero que se limitarían las invitaciones a 5 por vivienda. Y que los carnés deberían tener foto. Y estar sellados. Y que quedaban prohibidos los bañadores de color verde.

Digamos que perdí dos horas de mi vida.

De los aires acondicionados hablaré otro día.

Después de morir intelectualmente en la junta, me marché a un cumpleaños de un amigo, del que os hablaré mañana, seguramente. Este amigo celebraba su cumpleaños haciendo una paella en la piscina de su urbanización. Con sus nuevos amigos de la urbanización. Y sus muchos hijos de todos ellos. Y yo era el único no emparejado y no poseedor de hijo de cuantos estaban allí. Así que como podréis imaginar, no pude meter mucha baza en todo el día. Pero sí presté atención a cuanto oí.

Lo primero que quiero aclarar es que la urbanización donde vive mi amigo está situada en el norte, se compone de enormes chalets, y lo habitan cargos intermedios de empresas punteras. No exactamente ricos, pero sí adinerados. Gente bien. Posiblemente gente de origen humilde, pero que ahora vive bien. Muy bien.

Así que hablaron sobre la nueva empleada del hogar que había contratado no sé quien. Que si se planteaban contratarla a tiempo completo. Sobre la cuidadora del niño, o del jardinero… de ese tipo de cosas un poco alejadas de mi realidad. Pero lo que me llamó la atención fue el tema cumpleaños de los niños.

Son como pequeñas bodas.

Según una de las madres, ella salía a dos cumpleaños por mes, más o menos. El precio de tener un hijo popular en el colegio, supongo. Y me explicó que había diferentes precios, dependiendo de varios factores. Si había piscina de bolas, payaso animador, pintura de caras… o si en el menú se incluían chuches o no. Entre 12 y 20 euros por niño asistente… y en alguna había hasta lista de regalos.

Mientras volvía a mi casa me preguntaba si yo seré raro. Me parece un despilfarro que cada urbanización tenga una piscina. Quizá sea porque no tengo hijos, pero, la verdad, me parece más lógico que los niños naden en la municipal. Yo de pequeño lo hacía… y era todo un acontecimiento (y recuerdo los filetes empañados que nos preparaba mi madre con auténtico deleite).

Me parece un derroche que cada casa tenga su aire acondicionado, porque creo que es algo normal que en verano haga calor y en invierno haga frío. Para eso se inventaron las camisetas sin mangas y las bermudas de colorines para estar en casa. Y se deben de usar en verano, y no también en invierno, como ahora. Para el invierno están los patucos de lana que hacía mi abuela (y que todavía uso).

Me parece una locura que en el cumpleaños de mi hijo tenga que contratar un payaso que anime la fiesta, o una piscina de bolas… o sea, son niños. Dales una caja de cartón y deberían de montarse su propia animación, ¿No? ¿Y tienen que comer una hamburguesa a las 6 de la tarde? ¿Es realmente necesario?

Y pensé que a lo mejor los padres de hoy en día contratan payasos para animar las fiestas de sus hijos, porque ellos no pueden. Y (algunos) tienen asistenta, y una chica que les cuida al niño, porque ellos tienen que echar horas trabajando… para pagar a la asistenta, y a la cuidadora, y el aire acondicionado, y la casa, y la piscina de la urbanización, y el todo terreno y el utilitario, y el móvil (el de ellos y el de los niños), y…

¿En qué momento se perdió la perspectiva?

Read Full Post »

Older Posts »