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Posts Tagged ‘Pat’

Desde que Pat escribió su Post El Reto, llevo dándole vueltas a la idea. Es más, me he propuesto el mismo reto, pero no lo he circunscrito sólo al ramo de la panadería, sino que lo he hecho extensible a todos los demás sectores. Básicamente intento hacer sonreír a cualquier dependiente barra dependienta que se me pone a tiro.

Y eso incluye a la Novia de Shrek.

Por el mote que le he dado podréis adivinar que muy agraciada no es la chica. Es bajita, rechoncha y fea. Con una inmensa melena de pelo negro que le llega hasta debajo de la cintura, o, al menos, a donde se supone que debería de estar la cintura… ya que es de ese tipo de mujer que denominan cilindro. No se maquilla, ni se arregla de ninguna manera y, bueno, más que vestirse, usa ropa. Eso sí, simpática, lo que se dice simpática, tampoco lo es. Es un escuerzo de tía.

Trabaja en mi empresa y es la que lleva la caja. Vamos, la que paga en efectivo a la gente, o la que da cambio. Lo cierto es que está en el mejor puesto en el que podrían ponerla… era eso o el de reclamaciones, y debieron pensar que a fin de cuentas la gente de fuera no tenía la culpa.

Hoy tengo que ir al fisioterapeuta a que me mire la lesión del hombro. Me hice daño nadando en una de esas sesiones de largas series que me hago de vez en cuando, y tengo molestias. Digo esto porque hoy me he venido antes a trabajar y, falto de costumbre de madrugar, no me ha dado tiempo a desayunar. Así que a media mañana tenía mucha hambre. Y la máquina de café no admite billetes de 50€. Y ni uno solo de mis compañeros con cambio. Sólo había una cosa que podía hacer… por desagradable que esta fuera.

La Novia de Shrek estaba parapetada detrás del mostrador de la Caja. Me miraba con mirada suspicaz por debajo de sus anchas cejas de denso pelo negro. Pero a pesar de la amenaza más que evidente, decidí lucir la mejor de mis sonrisas, o por defecto, la única que tengo.

– Hola – Dije, sin dejar de sonreír.
– ¿Qué quieres?
– ¿Tienes cambio de 50?
– No tengo cambio. – Sabía que era mentira, así que seguí sonriendo.
– Son sólo 50€…
– No tengo cambio.
– ¿Y si te digo que me muero de hambre? – Gran sonrisa
– No tengo
– ¿Y si te digo que quizá sea mi última comida? – Gran sonrisa
– Que no
– ¿Y si te subo algo de la máquina? – Gran sonrisa inmune al desánimo.
– ¿Crees que me voy a dejar comprar tan barato?
– No… también te daría las gracias… – inmensa sonrisa
– Anda… trae

Conseguí mi tentempié… y lo que es más importante… conseguí arrancarle la sonrisa a La Novia de Shrek…

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Nota del 11 de Febrero. He añadido un álbum de fotos con las mejores que hice el jueves en el concierto. Podéis verlas en el enlace: Concierto de The Homeless Bones en la sala Bourbon Cafe. Por cierto Eme, si quieres las originales me lo dices.

El resto del post es igual al que publiqué ayer.

Podría contaros que “hablé” con la chica sordomuda de la piscina (la que describí con todo lujo de detalles en el post Acoso Policial). Pero no lo voy a hacer, principalmente porque no encuentro en el teclado los símbolos adecuados. Y porque no estoy seguro de que lo que yo le dije sea lo que ella entendió… y viceversa. Lo importante de ese acontecimiento es que volví a la piscina y que, tras 1.200 metros de nado continuo (esta vez sin dolor de hombro), y ducha de agua caliente reparadora (esta vez sin caricatura de policía pesado), cogí el coche y me presenté en la ciudad, dispuesto a presenciar el concierto de Eme Navarro con su banda The Homeless Bones. Olvidándome de que era jueves y de que el viernes… no, el viernes no tenía que madrugar.

Una de las muchas cosas buenas que tuvo la jornada del amigo invisible de la Comunidad, es que me empapé del blog y de la música de Eme para escribirle el regalo que le hice (A mi amigo invisible Eme Navarro) y, bueno, descubrí que no sonaban mal… así que tenía ganas de presenciar un directo. Por eso me salté el estricto régimen de cenas que me estoy marcando, me armé de mi cámara de fotos bien surtida de pilas, y me presenté en el local del concierto sin la seguridad de que otros comuneros estuvieran allí. Pero qué demonios… soy joven, guapo (este punto es discutible, por supuesto), y tenía mi cámara de fotos… ¿qué más me podía hacer falta? Bueno… una cerveza bien fría en la mano… pero eso era algo que tardé bien poco en remediar.

Cuando llegué al local estaba cerrado, parecía que estaban preparando el escenario, pero ya había como una docena o más de chicas esperando para entrar. “Esto promete” me dije. Y no me equivocaba. A lo mejor no os habéis dado cuenta de un pequeño detalle… entre los 1.200 metros y el irme al concierto no hay más que una ducha de por medio… pero nada de cenar. Así que me metí en el bar de al lado a ver qué me podían dar de comer a cambio de una cantidad aceptable de moneda de curso legal. Para mi sorpresa allí estaban Eme, Benno y Johnny , pero nada de cenar. Y nada cené. En lugar de eso hablamos de fotografía, de los goya, del Canon, de la semana de la moda de Madrid, de mujeres, de juego y de vino. Lo que viene a ser normal cuando se juntan personas de mundo.

En la puerta del local había varias sorpresas más… Pat, nuestra guapa y flamante ganadora del concurso de la Gala de Los Goya, su amigo Javier y su amiga Reichel, de la que podréis leer una descripción muy completa en el post que le dedicó Pat hace algún tiempo. Para el sector masculino que lea esto, os diré que Pat no sólo no exagera al describir a su amiga, sino que se queda muy corta. Claro que esto se puede tomar como que ya me había bebido dos o tres cañas, tenía el estómago vacío y como dijo ese gran hombre que era Dinio… “La noche me confundió”. Pero no, tengo suficiente experiencia como para saber que no exagero lo más mínimo. En cuanto a su amigo, al que he llamado Javier, bien podría llamarse José… pero es que soy un desastre para los nombres masculinos… Así que si no se llama Javier, o José, y sí Jaime o Jorge… que todo puede ser, Pat, corrígeme, porfa.

El concierto comenzó. No soy crítico musical ni mucho menos… es más, no tengo ni idea de música… pero tengo decir que los The Homeless Bones suenan muy bien en directo. Podéis ver un ejemplo en el vídeo que grabé de la canción Lucky Man, compuesta por Eme en honor de su mujer. A toda la Comunidad… en Semana Santa van a grabar un disco en las tierras Gallegas (Por qué allí y no en Torrelodones, es algo que sólo ellos saben). Lo digo porque es muy recomendable… y como cantan en Ingles, pueden pasar por algo del otro lado del charco… que mola más. Supongo que eme nos avisará cuando tengan el disco.

 

Después del concierto seguimos con las charlas, las cervezas y las risas. Reichel se marchó un poco antes que los demás, prometiendo que se apuntaría aun B&B. Por cierto, ella me ha cambiado el nombre y ahora soy el Señor Gusano (queda por aclarar que eso sea bueno o malo). Al final llegué a mi casa a las 3 de la mañana. Bastante cansado pero satisfecho. Una noche interesante de música y gente… la lástima es que no nos quedamos a la fiesta Sexy que empezó justo después del concierto. Por cierto, en una de las fotos aparece un ser (no me atrevo a definirlo de otra manera) que no es de la Comunidad… pero que se acercó y me vi obligado a sacarle una foto. Son las cosas que tienen el que a uno le confundan con los chicos de la prensa.

Hasta aquí la crónica del Sr Capullo para los cuarenta principales.

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El sábado me acosté con remordimientos. Tenía claro que, inevitablemente, tenía que mentir a Huracán si quería asistir a la quedada. O confesarle toda la verdad desde el principio… esto es: que escribo este blog, que va sobre ella y que la gente sabe más de lo que a ella le gustaría.

Y a fin de cuentas tampoco era tanto mentir.

Me levanté relativamente temprano y me fui a la cocina mientras Huracán seguía durmiendo, intentando hacer el menor ruido posible. Tenía intención de preparar un desayuno especial, en plan compensación por la mentirijilla. Así que eché mano de lo único que sé hacer de repostería. Saqué unos huevos y la botella de leche de la nevera. Puse a mano el bote de la harina y el del azúcar. Y alcancé la botella de aceite de girasol que tengo para estas ocasiones. Una vez que tenía todos los ingredientes en hilera encima de la mesa, me lié a juntarlos en sus proporciones justas mientras se calentaba una sartén.

En veinte minutos tenía preparadas una docena o más de riquísimas tortitas humeantes encima de un plato (convenientemente tapado para mantener el calor). Añadí un tarro de mermelada de fresa y un bote de nata montada (nunca debe de faltar uno en casa… por el enorme juego que da). Y lo puse encima de una bandeja. De haber tenido naranjas habría hecho zumo… y faltaba también una flor o algo así para decorar… pero en esencia, lo importante estaba.

Cuando entré en la habitación con la bandeja Huracán ya estaba despierta, aunque intentó hacerse la dormida (pero no se le ha dado nunca bien la interpretación). Supongo que el aroma a café recién hecho terminó de despertarla o no fui tan silencioso como yo pensaba.

Al final del desayuno no quedaba nata montada en el bote… y he tenido que echar a lavar las sábanas. Pero fue un buen desayuno.

Durante el resto del día le di vueltas a la cabeza. No sabía como enfocar el asunto de llevarla a casa cuando todavía quedaba media tarde y parte de la noche para estar juntos. Obviamente no podía decirle que había quedado con una amiga, porque ella es un poquito celosa. Tampoco podía decirle donde nos habíamos conocido y, por supuesto, tampoco podía llevarla conmigo, porque se terminaría enterando del blog y todo lo demás. Así que me decanté por el viejo método de sonreír y asentir y dar a entender pero sin decir.

– Tengo que arreglar unos “asuntillos”- dije mientras sonreía.
– ¿Qué asuntillos?

Y por respuesta simplemente sonreí un poco más y le guiñé el ojo.

– Ah… Ya te enterarás…

No me hizo más preguntas… y la dejé sonriente en su casa. Así que supongo que creerá que el asunto tiene algo que ver con ella. Tampoco está muy desencaminada… en cierta forma. Eso sí: tendré que comprarle algo bonito (necesitaré ayuda para esto).

Antes de entrar en la cervecería miré por la ventana. Allí estaban. Pat de espaldas al ventanal, a su derecha Benno y junto a él Cyrano. Y justo a su lado la persona por la que había mentido a mi novia… Bloody Sunlight.

Morena, con el pelo más largo de lo que había imaginado (por lo visto en la foto que publicó hace tiempo), delgada (creo que un poco más que en aquella foto) y completamente vestida de negro: falda por la rodilla, medias, un jersey de cuello alto pero sin mangas y unas botas puntiagudas, todo ello de color negro. Y bastante guapa (lo siento Bloody, pero es la verdad). Y ni rastro del famoso tatuaje.

Dos besos a las chicas y apretones de mano a los chicos. Y me incorporé a la conversación al instante. Como si fuera el reencuentro con una vieja amiga de toda la vida. De esos que hace años que no ves pero que es como si hubieras visto el día anterior.

Y hablamos de todo. De los blogs, de otros comuneros, de nuestros favoritos, de la vida, del amor, del sexo, del equipo de fútbol de cada cual, de nuestras respectivas parejas… de lo divino y de lo humano. Estuvimos tres horas y media dándole a la sin hueso y sólo lo dejamos porque Bloody tenía que coger un tren… aunque Cyrano disfrutó del honor de quedarse un rato más con ella (los hay con suerte).

Mi impresión del encuentro… Bloody nos transmite todos los días muchas cosas con sus textos. Pero tendríais que verla hablar en persona (y no lo digo por dar envidia). No pierde la sonrisa en ningún momento, ni siquiera al mencionar su enfermedad (a la que sin duda ya tiene acorralada en un rincón oscuro, temblando de miedo). Es difícil no sentir su fuerza interior y su intensidad al mirarla a los ojos, negros, brillantes y sobre todo sinceros. Y uno termina contagiándose de esa fuerza y de esa intensidad. Sin duda una gran mujer.

En resumen: El primer encuentro de lo que espero sea una larga serie de ellos. Para empezar, el próximo, en el B&B de este mes. Y ya hemos medio apalabrado un encuentro en el sur, para que puedan venir Patita y otros sureños…

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