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Posts Tagged ‘quedada’

Hacer una crónica de la fiesta del sábado es algo complicado. Sobre todo porque no soy un buen cronista de sociedad. Visto lo visto tampoco soy un buen fotógrafo ni un buen cámara, a juzgar por las pocas fotos y el vídeo a veces desenfocado de la queimada. Pero en mi defensa diré que estaba más preocupado de comer y beber que de encargarme de registrar el evento. Bueno… y de hablar con los miembros de la comunidad, que no eran pocos.

El profesor Jose Carlos se lo curró un montón. La fiesta se desarrolló en el jardín de la sede de Solidarios, junto al campo de Rugbi de Cantarranas, donde se dispuso de todo lo necesario. Comida como para un regimiento de infantería de marina (que no sé si comen más que lo de artillería, pero creo que queda más musical la frase), bebidas espiritosas y de las otras también, mantas y cojines en el césped, para poder charlar bien tirados en el suelo. Y un entorno fantástico. Ahora sólo quedaba que la gente respondiera a la llamada.

A ver, una aclaración: los que salen en las fotos no son todos los que fuimos. Para empezar, no salgo yo, pero obviamente sí que fui. Así que espero que las otras personas que hicieron fotos, me las hagan llegar o me manden el enlace donde poder verlas… y así completar la crónica completamente. Aquí están los niks de los que acudimos, con sus correspondientes enlaces. Si me he olvidado de alguien, por favor, me lo decís… es que hacía mucho calor y la cerveza estaba fresquita…

Jose Carlos, Blas, Bloody, Benno, Un Español Más, Huraño, Hurañita, Mariajo, Pat, Cloti, La Bombilla, Quadrophenia, Camino, Ángel Pasos, Minea, Johnny Salomon

Blas es todo un Dandi... Bloody y Cloti
Mariajo y Johnny
Mariajo, Quadrophenia y Bloody Pat y Cloti
EL profesor y sus disc�pulos La maestra de ceremonias...
Judith en primer plano, y los demás detrás Otro de los momentos de la fiesta...
Johnny Salomón sabe vivir muy bien José Carlos y su pipa


Y, para terminar, quisiera agradecer al profesor el pedazo de fiesta que montó, las molestias que se tomó para que todos estuviéramos bien y a gusto.

Y, por supuesto, también quisiera agradecer a sus colaboradores el trabajo que se tomaron, por que cuidaron hasta el más mínimo detalle.

En resumen, una gran fiesta.

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Esta ha sido una Semana Santa realmente extraña. Para empezar no me he ido a ningún lado, creo que es la primera vez en mucho tiempo que esto se da… pero pese a que no me he ido a ningún lado, no he parado en casa. Y no he dejado de soltar pasta…claro que salir de casa lleva asociado el gastar dinero (y asistir a espectáculos más).

El jueves trabajé, a pesar de ser fiesta, y luego quedé con una amiga para ir al cine (La guerra de Charly Wilson). Luego cena y para casa… a las tantas. El viernes venía Bloody en visita relámpago antes de salir para Italia y, bueno, era obligatorio quedar con ella y con Benno. Lo de relámpago no es una forma de hablar… realmente fue algo tan rápido que casi ni nos vimos. Era temprano y había quedado tarde, así que, después de comer, otra sesión de cine (Los falsificadores). Luego, sesión de Teatro (Agustín Jiménez y sus monólogos), cenar, copas y para casa… otra vez a las tantas. El sábado comería en casa (una vez al año no hace daño). Y casi sin pausa, y sin siesta, salí disparado para el punto de reunión… esta vez había quedado con dos blogueras que venían de visita desde las lejanas, verdes y bellas tierras cántabras: Ali y Noe.

Llegué pronto al punto de reunión: un céntrico local de una conocida franquicia de cafeterías americanas… de esas con sillones de colores y café caro que te cagas, en vasos y cucharillas de plástico. Eso sí: puedes comprar tantas tazas con el logo de la compañía como quieras. Como no tenía intención de tomarme ningún café, sobre todo porque no tenía las tres últimas nóminas encima y, en fin, tengo mucho cariño a mis riñones como para empeñar uno, pero fuera hacía un frío de mil demonios (más que frío, un viento hipohuracanado, aunque por suerte ya no llovía), decidí meterme dentro y hacer como que miraba las tazas y las bolsas de café. El segurata no me quitaba ojo, pero no llegó a decirme nada.

Ali fue mi primera comentarista. En realidad, mi primera fan (hasta que yo la añadí como amiga). Y eso marca, supongo. Lleva ahí desde el principio, creo que empezamos nuestra andadura en la Comunidad el mismo día. Y seguí, en cierta forma, gracias a sus primeros comentarios… que son el pan del bloguero. Pero, pese a ser de las primeras, no tenía ni idea de cómo era… la única información que tenía era un trozo de foto, en la que sólo se le veían los ojos… y no demasiado bien, según pude comprobar después. Así que a todas las mujeres que entraban en el local las fui mirando a los ojos… a ver si reconocía la mirada triste de Ali (y no lo digo yo, lo dice ella).

Al final tuvieron que funcionar los móviles, porque ellas se quedaron fuera a la intemperie, mientras que el rudo montañero estaba dentro, esquivando al guarda de seguridad inquisidor. Y me las encontré fuera, dentro de unas cuantas capas de ropa, azotadas por el viento, entre la multitud, y las arranqué de allí, cayendo luego en la cuenta de que a lo mejor ellas preferían el café de aquel sitio… en lugar de otro más tradicional… con banquetas incómodas, pero con café con sabor a café (y luego unas cañas).

A ver, que hay curiosidad ya, seguro. Podríamos decir que de un vistazo Ali puede parecer pequeña. Pero eso es porque se trata de una gran mujer encerrada en un cuerpo pequeño. Al menos es lo que pude adivinar debajo de las varias capas de ropa que llevaba encima. Destacan y cómo destacan, unos ojos verdes, más bonitos que todas las cosas. Uno se percata de que, aunque es joven (yo no la echaría más de veintitrés años) tiene mundo y muchas cosas que contar. Y una enorme curiosidad. Para la gente superficial, diré que me pareció guapa. Para los que se decanten más por el carácter, diré que tiene un fino sentido del humor. Una mujer sin duda interesante.

Noe, a quien no tenía el placer de conocer ni de haber leído (aunque sí conocía su característico avatar manga con el que se identifica), es amiga de Ali esde hace más tiempo del que pueden recordar, y son de la misma edad. Al contrario que Ali, Noe es rubia, o tirando a rubia, pero también es pequeñita (algo que está por demostrar que sea malo). Me encantó su sonrisa, siempre presente en la cara, y me llamaron la atención los hoyuelos de sus mejillas y sus ojos brillantes. La verdad, otra preciosidad de mujer. Una preciosa mujer que me ganó completamente después de decir que “podrías dedicarte a la radio porque tienes una buena voz”. A eso le llamo yo regalar los oídos.

Hablamos de muchas cosas, de los blogs, de otros blogueros (pero en casi todos los casos para bien), de viajes, de lo mal que está la profesión de periodista, del intrusismo que hay (en el periodismo y en la informática), de escribir, de la radio, de más viajes, del Racing de Santander y su hinchada femenina, del pasado y del futuro. Hablamos tanto que casi no llegan a tiempo al musical que querían ver, y del que tenían entradas. Al final, no nos hicimos la foto de recuerdo del momento… pero es igual, nos la haremos cuando me pase por Santander más pronto que tarde.

Fue una lástima no escuchar el móvil cuando me llamaron a la salida del teatro, porque podría haberles enseñado un poco de la noche de la Ciudad, un poco muerta en Semana Santa… la próxima vez será.

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Me escapé antes del trabajo y llegué al Irish Rover (o lo que es lo mismo, el Roberto Irlandés) sobre las 7 de la tarde. Había un gran número de trajeados en la barra de abajo, pero no conocí a ninguno como blogero insigne. No había blogueros, pero sí cerveza, por lo que, me dediqué al 50% del motivo de la quedada. Puse cara de escritor famoso, a ver si se me acerbaza alguien, pero ni con esas…

Al poco entró por la puerta Fernando Tellado (pero no me reconoció. Admitámoslo, no soy el más popular). Esta vez venía sin muleta, así que es de suponer que está mejor de lo suyo. Una media hora después… una media hora larga después… una media hora larga y aburrida después, apareció Ana, esta vez sin sonda cibernética. Y seguidamente entraron Benno, Cyrano, Pat (espectacular con su vestido rojo) y Pacorreitor, un español más, y Jose. La cerveza empezó a correr como si de un río se tratase, gracias al fondo inagotable de Cyrano, que parece multiplicar el dinero.

Decidimos subir a la sala de reuniones habilitada para el encuentro y nos hicimos fuertes en uno de los sofás de Sky (plasticuero o polipiél) del fondo. A fin de cuentas, el Lobby de la comunidad es el más fuerte en este tipo de reuniones (El PAÍS nos respalda, aunque habría que saber como). Y, todo hay que decirlo, somos los más listos, los más majos, los más limpios y los más de lo más.

Por el vale de una cerveza, que luego no canjeé, escuché una charla sobre Wikio frente a un portátil, pero que a la gente de la comunidad no nos interesa mucho, ya que no podemos poner código Javascript en nuestras páginas, no podemos insertar su botón. Tiene algo que ver con la popularidad en la red y que miles de millones de internautas (según el que daba la charla) leyeran nuestros contenidos originales… pero es que desconecté enseguida de la charla.

Por esas cosas que tiene el destino, me vi sentado entre Fernando y Pacorreitor (Yo habría preferido estar con las chicas, pero no se podía elegir) y charlamos sobre algunas prácticas un poco abusivas de algunos Comuneros con el resto de miembros de esta comunidad, a la que tanto apreciamos, sopesando la posibilidad de publicar algún post al respecto (Como Pacorreitor hace algún tiempo que nos abandonó, esa responsabilidad caerá en mis manos, me temo). Fernando, perro viejo en estos mundos virtuales, nos aconsejó alguna plataforma de Blogs en la que poder seguir ampliando nuestras experiencias…

Apareció Minea, tan arrebatadora y misteriosa como siempre, y cambiamos de tema de conversación inmediatamente a terrenos menos áridos y más divertidos. Y también unos segundos después apareció Raquél, la Reichel de Pat (descrita ya por mí en la noche del concierto de The Homeless Bones). Ya éramos un gran número de blogueros allí reunidos. Casualmente estábamos hablando de la cerveza que me va a pagar Escocés en el próximo concierto, cuando Eme Navarro hizo acto de presencia. Como si nos hubiera oído. Él sí sabía el nombre del grupo y de la canción, y también, el año que se publicó en España… y sin mirarlo en Internet ni nada. También fuimos testigos de cómo una fan se le acercó y le pidió que le firmara un autógrafo.

Y ya casi al final de la hora oficial de fin de la quedada (oficial para los demás, que para nosotros se prolongó hasta la medianoche) nos honró con su presencia el bueno de Johnny Salomón (próximamente Matusalén). Johnny, como siempre, llegó para la comida (o la comida llegó porque llegó él, no queda claro).

Y seguimos bebiendo y comiendo y charlando sobre muchas cosas (a veces sobre blogs también). Descubrimos que hay muchos post todavía por escribir, porque todos tenemos muchas anécdotas en nuestro haber. Y, bueno, dimos los primeros pasos para escribir una obra de teatro (que escribirá Johnny, mejor dicho).

Una crónica escrita apresuradamente, y sin fotos (a no ser que Pacorreitor me mande las que nos hizo). La conclusión es que cada día somos más blogueros los que perdemos el anonimato… y algunas horas de sueño.

Por cierto, aquí debería ir un párrafo muy largo sobre las aventuras de Pat, Minea y yo en mi coche buscando el de Minea… pero es que lo encontramos a la primera y en menos de cinco minutos. Así que, ni yo, que me enrollo como las persianas, puedo sacar mucho de ahí…

Pero el mes que viene, sobre el 26, lo volvemos a repetir.

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El sábado me acosté con remordimientos. Tenía claro que, inevitablemente, tenía que mentir a Huracán si quería asistir a la quedada. O confesarle toda la verdad desde el principio… esto es: que escribo este blog, que va sobre ella y que la gente sabe más de lo que a ella le gustaría.

Y a fin de cuentas tampoco era tanto mentir.

Me levanté relativamente temprano y me fui a la cocina mientras Huracán seguía durmiendo, intentando hacer el menor ruido posible. Tenía intención de preparar un desayuno especial, en plan compensación por la mentirijilla. Así que eché mano de lo único que sé hacer de repostería. Saqué unos huevos y la botella de leche de la nevera. Puse a mano el bote de la harina y el del azúcar. Y alcancé la botella de aceite de girasol que tengo para estas ocasiones. Una vez que tenía todos los ingredientes en hilera encima de la mesa, me lié a juntarlos en sus proporciones justas mientras se calentaba una sartén.

En veinte minutos tenía preparadas una docena o más de riquísimas tortitas humeantes encima de un plato (convenientemente tapado para mantener el calor). Añadí un tarro de mermelada de fresa y un bote de nata montada (nunca debe de faltar uno en casa… por el enorme juego que da). Y lo puse encima de una bandeja. De haber tenido naranjas habría hecho zumo… y faltaba también una flor o algo así para decorar… pero en esencia, lo importante estaba.

Cuando entré en la habitación con la bandeja Huracán ya estaba despierta, aunque intentó hacerse la dormida (pero no se le ha dado nunca bien la interpretación). Supongo que el aroma a café recién hecho terminó de despertarla o no fui tan silencioso como yo pensaba.

Al final del desayuno no quedaba nata montada en el bote… y he tenido que echar a lavar las sábanas. Pero fue un buen desayuno.

Durante el resto del día le di vueltas a la cabeza. No sabía como enfocar el asunto de llevarla a casa cuando todavía quedaba media tarde y parte de la noche para estar juntos. Obviamente no podía decirle que había quedado con una amiga, porque ella es un poquito celosa. Tampoco podía decirle donde nos habíamos conocido y, por supuesto, tampoco podía llevarla conmigo, porque se terminaría enterando del blog y todo lo demás. Así que me decanté por el viejo método de sonreír y asentir y dar a entender pero sin decir.

– Tengo que arreglar unos “asuntillos”- dije mientras sonreía.
– ¿Qué asuntillos?

Y por respuesta simplemente sonreí un poco más y le guiñé el ojo.

– Ah… Ya te enterarás…

No me hizo más preguntas… y la dejé sonriente en su casa. Así que supongo que creerá que el asunto tiene algo que ver con ella. Tampoco está muy desencaminada… en cierta forma. Eso sí: tendré que comprarle algo bonito (necesitaré ayuda para esto).

Antes de entrar en la cervecería miré por la ventana. Allí estaban. Pat de espaldas al ventanal, a su derecha Benno y junto a él Cyrano. Y justo a su lado la persona por la que había mentido a mi novia… Bloody Sunlight.

Morena, con el pelo más largo de lo que había imaginado (por lo visto en la foto que publicó hace tiempo), delgada (creo que un poco más que en aquella foto) y completamente vestida de negro: falda por la rodilla, medias, un jersey de cuello alto pero sin mangas y unas botas puntiagudas, todo ello de color negro. Y bastante guapa (lo siento Bloody, pero es la verdad). Y ni rastro del famoso tatuaje.

Dos besos a las chicas y apretones de mano a los chicos. Y me incorporé a la conversación al instante. Como si fuera el reencuentro con una vieja amiga de toda la vida. De esos que hace años que no ves pero que es como si hubieras visto el día anterior.

Y hablamos de todo. De los blogs, de otros comuneros, de nuestros favoritos, de la vida, del amor, del sexo, del equipo de fútbol de cada cual, de nuestras respectivas parejas… de lo divino y de lo humano. Estuvimos tres horas y media dándole a la sin hueso y sólo lo dejamos porque Bloody tenía que coger un tren… aunque Cyrano disfrutó del honor de quedarse un rato más con ella (los hay con suerte).

Mi impresión del encuentro… Bloody nos transmite todos los días muchas cosas con sus textos. Pero tendríais que verla hablar en persona (y no lo digo por dar envidia). No pierde la sonrisa en ningún momento, ni siquiera al mencionar su enfermedad (a la que sin duda ya tiene acorralada en un rincón oscuro, temblando de miedo). Es difícil no sentir su fuerza interior y su intensidad al mirarla a los ojos, negros, brillantes y sobre todo sinceros. Y uno termina contagiándose de esa fuerza y de esa intensidad. Sin duda una gran mujer.

En resumen: El primer encuentro de lo que espero sea una larga serie de ellos. Para empezar, el próximo, en el B&B de este mes. Y ya hemos medio apalabrado un encuentro en el sur, para que puedan venir Patita y otros sureños…

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